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Relaciones conflictivas: "¿Por qué me
enamoré de ti?"
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Muchas personas no son
capaces de decir qué les ha llevado a enamorarse y elegir
como pareja a una persona en particular. Simplemente sienten
una atracción especial hacia esa persona y no pueden
explicar claramente por qué. Pero aún resulta más difícil de
explicar el hecho de que una persona se enamore de alguien
que luego acaba definiendo como la "persona equivocada",
debido a que la relación se vuelve claramente conflictiva y
dolorosa. No obstante, muchas personas, tras romper una
relación insatisfactoria, vuelven a enamorarse de una
persona muy similar a su ex pareja y repetir el mismo
patrón, con los mismos problemas y conflictos. ¿A qué se
debe esta tendencia?
Las personas tienden a relacionarse con sus parejas en la
edad adulta de modos similares a como aprendieron a
relacionarse con sus padres durante su infancia. Si las
relaciones con sus padres fueron sanas, equilibradas y
satisfactorias, tenderán a buscar parejas similares a sus
padres en su modo de relacionarse, con quienes podrán
mantener relaciones igualmente satisfactorias, lo cual
resulta positivo.
En cambio, cuando las relaciones con los padres fueron
insatisfactorias y conflictivas, sigue existiendo la misma
tendencia a repetir patrones en futuras relaciones. Eso es
debido a que en la relación con los padres se crearon una
serie de miedos y necesidades insatisfechas que dejaron lo
que podemos llamar "asignaturas pendientes", temas no
resueltos que la persona se ve inconscientemente empujada a
revivir en sus relaciones de pareja como un modo de
superarlo. Es decir, es como si esta persona buscara una
segunda oportunidad para que al fin salieran las cosas de
otro modo. Así, eligen inconscientemente parejas con quienes
van a vivir situaciones similares a las vividas en su
infancia. Este proceso puede suceder de diferentes formas:
Supongamos que una persona, que llamaremos Susana, ha vivido
una infancia de rechazo y falta de cariño por parte de sus
padres. En principio buscará como pareja a una persona que
sea muy diferente a ella, que sea cariñosa y le muestre
aceptación. Supongamos ahora que encuentra a alguien así, a
quien llamaremos Jorge y comienza con él una relación que,
en principio, resulta gratificante. Sin embargo, debido a
las experiencias de su infancia, Susana es especialmente
sensible a cualquier indicio real o imaginado de rechazo, de
modo que si Jorge se muestra un poco distante un día, debido
al cansancio o preocupaciones laborales que nada tienen que
ver con la relación de pareja, Susana puede sentirse ansiosa
y mostrar una conducta excesivamente dependiente, que llegue
a asfixiar a su pareja, que en ese momento solo deseaba un
poco de soledad para descansar. Al mismo tiempo, es muy
probable que Jorge sea el tipo de persona que ha vivido una
infancia con una madre o padre absorbente, que invadía su
intimidad y lo asfixiaba, de modo que tiene miedo a este
tipo de conductas. Por este motivo, cuando Susana, ansiosa
por el rechazo imaginado por parte de Jorge, trata de
aferrarse más a él, Jorge se asusta y la rechaza más,
temiendo acabar de nuevo en una relación como la que tuvo
con su madre. Si Jorge no tuviera este miedo a ser
absorbido, reaccionaría de un modo más cariñoso, que
aplacara la ansiedad de ella y su miedo al rechazo o
abandono, de modo que el comportamiento de ella volvería a
ser normal, pero dado que él reacciona con más rechazo, ella
se vuelve más ansiosa y por tanto, se aferra más a él y
acaba convirtiéndose en la persona absorbente que Jorge
tanto teme.
Así, los miedos y reacciones de ambos provocan que el otro
se acabe comportando del modo que más temen y acaben
recreando el mismo tipo de relación insatisfactoria que
mantuvieron con sus padres.
Es decir, aunque Susana se sintió atraída en un principio,
por alguien que parecía muy diferente a sus padres (o a
aquél de sus progenitores con quien tuviera problemas en su
infancia, bien sea la madre o el padre), Jorge tenía algo
que le recordaba a ellos, tal vez cierta tendencia al
distanciamiento, que no supuso ningún problema al principio,
pero que inconscientemente le indicaba a Susana que con ese
hombre podría revivir su pasado para "hacerlo mejor esta
vez". Después, fue ella misma la que despertó los miedos de
Jorge y, lo cual provocó que él pasara de ser el hombre
cariñoso y atento que siempre había buscado, a convertirse a
alguien similar a sus padres.
Y exactamente lo mismo podemos decir de Jorge, que, aunque
en un principio pudo ver la parte más equilibrada de Susana
y relacionarse con ella de un modo satisfactorio, pronto
despertó en ella su miedo al abandono, lo cual la llevó a
empezar a actuar del modo absorbente e invasor que tanto
detestaba.
Llegados a este punto ambos se sienten decepcionados con la
otra persona. Piensan que les engañó, que es muy diferente
de como habían creído al principio. En realidad no es que
sean diferentes, sino que si bien en un principio se estaban
relacionando de modos más sanos, una vez activados sus
miedos, comenzaron relacionarse desde el miedo, desde los
patrones inadecuados aprendidos en la infancia, de modo que,
a los ojos del otro, parecían ser dos personas diferentes a
las que eran al principio de la relación.
