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Psicología / Artículos


Relaciones conflictivas: "¿Por qué me enamoré de ti?"

Por Ana Muñoz

 

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Muchas personas no son capaces de decir qué les ha llevado a enamorarse y elegir como pareja a una persona en particular. Simplemente sienten una atracción especial hacia esa persona y no pueden explicar claramente por qué. Pero aún resulta más difícil de explicar el hecho de que una persona se enamore de alguien que luego acaba definiendo como la "persona equivocada", debido a que la relación se vuelve claramente conflictiva y dolorosa. No obstante, muchas personas, tras romper una relación insatisfactoria, vuelven a enamorarse de una persona muy similar a su ex pareja y repetir el mismo patrón, con los mismos problemas y conflictos. ¿A qué se debe esta tendencia?

Las personas tienden a relacionarse con sus parejas en la edad adulta de modos similares a como aprendieron a relacionarse con sus padres durante su infancia. Si las relaciones con sus padres fueron sanas, equilibradas y satisfactorias, tenderán a buscar parejas similares a sus padres en su modo de relacionarse, con quienes podrán mantener relaciones igualmente satisfactorias, lo cual resulta positivo.


En cambio, cuando las relaciones con los padres fueron insatisfactorias y conflictivas, sigue existiendo la misma tendencia a repetir patrones en futuras relaciones. Eso es debido a que en la relación con los padres se crearon una serie de miedos y necesidades insatisfechas que dejaron lo que podemos llamar "asignaturas pendientes", temas no resueltos que la persona se ve inconscientemente empujada a revivir en sus relaciones de pareja como un modo de superarlo. Es decir, es como si esta persona buscara una segunda oportunidad para que al fin salieran las cosas de otro modo. Así, eligen inconscientemente parejas con quienes van a vivir situaciones similares a las vividas en su infancia. Este proceso puede suceder de diferentes formas:


Supongamos que una persona, que llamaremos Susana, ha vivido una infancia de rechazo y falta de cariño por parte de sus padres. En principio buscará como pareja a una persona que sea muy diferente a ella, que sea cariñosa y le muestre aceptación. Supongamos ahora que encuentra a alguien así, a quien llamaremos Jorge y comienza con él una relación que, en principio, resulta gratificante. Sin embargo, debido a las experiencias de su infancia, Susana es especialmente sensible a cualquier indicio real o imaginado de rechazo, de modo que si Jorge se muestra un poco distante un día, debido al cansancio o preocupaciones laborales que nada tienen que ver con la relación de pareja, Susana puede sentirse ansiosa y mostrar una conducta excesivamente dependiente, que llegue a asfixiar a su pareja, que en ese momento solo deseaba un poco de soledad para descansar. Al mismo tiempo, es muy probable que Jorge sea el tipo de persona que ha vivido una infancia con una madre o padre absorbente, que invadía su intimidad y lo asfixiaba, de modo que tiene miedo a este tipo de conductas. Por este motivo, cuando Susana, ansiosa por el rechazo imaginado por parte de Jorge, trata de aferrarse más a él, Jorge se asusta y la rechaza más, temiendo acabar de nuevo en una relación como la que tuvo con su madre. Si Jorge no tuviera este miedo a ser absorbido, reaccionaría de un modo más cariñoso, que aplacara la ansiedad de ella y su miedo al rechazo o abandono, de modo que el comportamiento de ella volvería a ser normal, pero dado que él reacciona con más rechazo, ella se vuelve más ansiosa y por tanto, se aferra más a él y acaba convirtiéndose en la persona absorbente que Jorge tanto teme.


Así, los miedos y reacciones de ambos provocan que el otro se acabe comportando del modo que más temen y acaben recreando el mismo tipo de relación insatisfactoria que mantuvieron con sus padres.


Es decir, aunque Susana se sintió atraída en un principio, por alguien que parecía muy diferente a sus padres (o a aquél de sus progenitores con quien tuviera problemas en su infancia, bien sea la madre o el padre), Jorge tenía algo que le recordaba a ellos, tal vez cierta tendencia al distanciamiento, que no supuso ningún problema al principio, pero que inconscientemente le indicaba a Susana que con ese hombre podría revivir su pasado para "hacerlo mejor esta vez". Después, fue ella misma la que despertó los miedos de Jorge y, lo cual provocó que él pasara de ser el hombre cariñoso y atento que siempre había buscado, a convertirse a alguien similar a sus padres.


Y exactamente lo mismo podemos decir de Jorge, que, aunque en un principio pudo ver la parte más equilibrada de Susana y relacionarse con ella de un modo satisfactorio, pronto despertó en ella su miedo al abandono, lo cual la llevó a empezar a actuar del modo absorbente e invasor que tanto detestaba.

 

Llegados a este punto ambos se sienten decepcionados con la otra persona. Piensan que les engañó, que es muy diferente de como habían creído al principio. En realidad no es que sean diferentes, sino que si bien en un principio se estaban relacionando de modos más sanos, una vez activados sus miedos, comenzaron relacionarse desde el miedo, desde los patrones inadecuados aprendidos en la infancia, de modo que, a los ojos del otro, parecían ser dos personas diferentes a las que eran al principio de la relación.

 

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