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Relaciones: cuando el amor falla
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Muchas parejas se lamentan de
que la pasión y el amor intenso que había entre ellos al
principio se ha ido desvaneciendo hasta quedar convertido en
una sombra de lo que fue o ha degenerado hasta transformarse
en un continuo enfrentamiento plagado de rencores,
distanciamiento y luchas de poder. Sin embargo, aún pueden
quedar rescoldos de lo que fue y en muchos casos el amor
sigue todavía vivo y deseando poder expresarse plenamente de
nuevo. En estos casos hay cosas que puedes hacer para
mejorar tu relación, como las que exponemos a continuación.
Cómo mejorar tu relación
1. Acepta a tu pareja tal y como es, con sus defectos y
virtudes. Es posible que tu pareja tenga costumbres o
comportamientos que no te gustan y tienes todo el derecho a
pedirle que cambie, pero si te empeñas en que debe cambiar a
toda costa, en que es inadmisible ese comportamiento, lo más
probable es que sólo consigas enfadarte. Muy pocas personas
van a cambiar si alguien les exige que debe hacerlo, les
reprocha, les regaña, les insulta, etc. Lo más probable es
que en vez de cambiar se enfaden y sigan en sus trece.
Tendrás más probabilidades de éxito si primero aceptas que
tu pareja es como es y estableces una diferencia entre sus
comportamientos y la persona. Es decir, puedes aceptar a tu
pareja aunque no aceptes algunos de sus comportamientos.
Después tendrás más éxito en el siguiente punto: la
influencia.
1. Deja que tu pareja ejerza una influencia sobre ti, al
igual que tú deseas influir en tu pareja. Ten en cuenta que
influencia no es lo mismo que control o dominancia. La
influencia es algo que eliges voluntariamente cuando aceptas
una sugerencia de otra persona o cuando haces un cambio en
tu comportamiento tras una petición. Por ejemplo, si alguien
te pide un favor y se lo concedes, has dejado que esa
persona ejerza una influencia sobre ti porque así lo has
querido. Si confundes esto con la dominación o el control
vas a tener problemas en tus relaciones, pues puedes acabar
llevando la contraria a tu pareja en todo momento o veros
envueltos en luchas de poder para ver quién domina a quien.
Por supuesto, cuando tu pareja te pida que hagas (o cambies)
algo, tienes derecho a negarte si consideras que es una
petición poco razonable o atenta contra tu integridad o
libertad personal, pero si no es así y si entiendes que su
postura es lógica y razonable pero te estás negando por
principio o por egoísmo, estarás poniendo en peligro tu
relación.
3. Autonomía. No establezcas relaciones de dependencia de tu
pareja hacia ti. Pregunta a tu pareja cuáles son sus metas y
sus deseos, las cosas que son importantes para ella o él,
tanto en vuestra relación como en la vida en general y dale
tu apoyo y tus ánimos en su intento de lograrlo. Reconoce
que tiene su propia vida, y sus propios sueños, aparte de
los sueños que ambos compartáis. No establezcas relaciones
basadas en el egoísmo.
4. No establezcas relaciones basadas en el miedo al
abandono. Si piensas que amas tanto a tu pareja que te
morirías si te dejase y sientes celos a menudo o ansiedad
ante la posibilidad de un abandono, recuerda que eso no es
amor, sino dependencia. Empieza a pensar que sí podrías
soportar un abandono, que puedes vivir sin esa persona y sin
pareja, como hace tanta gente tras las rupturas, y que
podrías encontrar a alguien de quien volver a enamorarte. Si
pierdes ese miedo tendrás más posibilidades de que vuestra
relación funcione y serás más feliz, mientras que si vives
la relación con ansiedad, celos y posesividad, estarás
comprando todas las papeletas para que eso que más temes
ocurra de verdad. Deja libre a tu pareja.
5. Expresa aprecio y cariño. Hazle cumplidos, dile lo que te
gusta de él o ella, dile que te ha parecido interesante algo
que ha dicho, sé detallista, etc. Incluso si hace algo que
te desagrada, trata de buscar un aspecto de esa conducta que
sí te gusta. Por ejemplo, si grita demasiado a tus hijos,
puedes decirle que aprecias su interés y su esfuerzo por
educar a los niños, y luego dile lo que te molesta de esa
conducta y sugiérele otras alternativas.
6. Aceptar las críticas. Cuando tu pareja te critica,
considéralo como una crítica constructiva. Ten en cuenta,
que las críticas suelen darse cuando estás haciendo algo que
molesta a otra persona y su crítica es una petición de
cambio, no necesariamente un intento de herirte. A veces, tu
pareja puede usar un tono que no te gusta para hacer dicha
crítica (sobre todo si está enfadado/a). Trata de separar
esos dos aspectos: 1) lo que está diciendo; y 2) el tono que
utiliza. De este modo podrás decirle algo como: "Me parece
razonable lo que estás diciendo, pero me ha molestado (o
dolido) el tono con que lo has dicho". Si te fijas sólo en
el aspecto negativo, vas a rechazar una sugerencia que, de
otro modo, podría resultarte lógica o constructiva. Por otro
lado, no veas las críticas como un deseo de control, sino
como una propuesta que puedes aceptar o rechazar sin
necesidad de sentirte ofendido por ello.
7. Concede a tu pareja el derecho a equivocarse. Esto
significa que le concedes el derecho a criticarte sin
fundamento, a hacerte una petición injusta o a no
comprenderte de vez en cuando, del mismo modo que tú también
cometerás esos errores alguna vez. De este modo tendrás más
probabilidades de arreglar los conflictos de manera
constructiva. En vez de enfurecerte y atacar a tu pareja por
haberse portado injustamente contigo, reconoce que nadie es
perfecto y explícale lo que te ha molestado, dile cómo te
has sentido y pídele que trate de no volver a hacerlo.
