Psicología / Artículos
¿Amas a alguien con depresión?
Página 1
Las relaciones en las cuales
una persona está deprimida tienen nueve veces más
probabilidades de acabar en divorcio. Pero no es siempre un
esposo el que está deprimido; a veces se trata de un niño u
otro miembro de la familia. En este artículo, sin embargo,
nos centraremos en parejas deprimidas. La mayoría de la
gente está de acuerdo en que la relación de pareja debe ser
50/50. Todos sabemos que esto es un ideal, y con el flujo de
la relación, los porcentajes suben y bajan pero deben
hacerlo en ambas direcciones. Por ejemplo, una semana la
esposa da el 70% y el marido el 30% y otra semana el esposo
da el 80% y la esposa el 20%. Éste es el modo "ideal" de
funcionamiento de las relaciones.
Desafortunadamente, éste no es el caso cuando la depresión
crónica se incorpora a la relación. Supongamos que el marido
tiene depresión crónica. La esposa puede realizar muchas de
las tareas que habitualmente realizaba el marido.
Dependiendo de cuánto tiempo dure esto, una avalancha de
emociones negativas comienzan a aparecer.
Cuanto más se extiende este proceso, más resentida comienza
a sentirse la esposa, de modo que empieza a sentir menos
compasión por la persona que lucha contra la depresión. Para
la esposa, es como ser una madre soltera mientras está
casada. Muchas personas consideran que es más fácil ser una
familia monoparental que vivir con un esposo que lucha
contra la depresión, porque es como tener un niño con
necesidades especiales, además del resto de
responsabilidades.
Todo esto no significa que debamos culpar a la persona
deprimida o vernos como víctimas. Es muy importante entender
que todos sufren cuando la depresión ataca a un ser amado.
La culpa solamente sirve para crear animosidad y distancia
entre las dos personas. La pareja de alguien deprimido a
veces se deprime también como resultado de vivir dentro de
una "forma de vida deprimida" durante mucho tiempo. Se dice
que la depresión es contagiosa y puede convertirse en una
sombra sobre la pareja del deprimido o la familia. Es
también importante considerar que la depresión no sólo puede
ser genética, sino que puede también ser aprendida. Por
ejemplo, la escuela más poderosa de nuestros niños es el
propio hogar. Tanto los genes como el ambiente contribuyen a
la depresión.
La depresión se abre camino en los estados de ánimo,
actitudes, comportamientos, tono de la voz, postura,
perspectiva de la vida, higiene personal, éticas del
trabajo, creencia espiritual, etcétera. Si vives en una
"atmósfera depresógena" estás constantemente modelando y
enseñando cómo deprimirse. Espero que esto sirva como
inspiración para el cambio, no para sentirse avergonzado. La
vergüenza sólo sirve para alimentar la depresión.
El primer paso en un plan de la acción es ser consciente de
que lo que te pasa es que estás deprimido. Nombrar y aceptar
el problema implica ganar la mitad de la batalla, para AMBOS
esposos. ¿Por qué? Bien, cuando las personas se deprimen, no
hay evidencia científica obvia para probarla. Pero la gente
tiene una necesidad instintiva de saber lo que está causando
tal dolor. La persona deprimida puede proyectar sus
sensaciones negativas sobre las personas más cercanas a
ella, es decir, esposo, jefe, niños, vecinos, etc. Si estás
casado con una persona deprimida, en ocasiones te
preguntarás por tu propia cordura.
Puede que eches la culpa a
fuentes externas por el sufrimiento de tu pareja. Sin
entender, puede que le ataques, suponiendo que no se
preocupa o es perezoso. Lo que parecen ser problemas
maritales, puede, de hecho, ser una depresión, aunque los
problemas de pareja pueden también desarrollarse al pasar el
tiempo cuando la depresión no es tratada.
Otro hecho importante es que los hombres y las mujeres
experimentan la depresión de modos diferentes y cada uno
responderá de un modo diferente cuando se deprime su pareja.
