Recuperarse tras una crisis: recursos psicológicos
Página 2
b) Capacidad para estar solo sin sentirse solo.
Significa que una persona es capaz de disfrutar
tiempo estando sola sin sentirse vacía y triste. Para desarrollar esta capacidad
hacen falta dos cosas:
1) La persona ha de desarrollar una conciencia de sí
misma; esto significa valorarse, conocerse, apreciar ciertos rasgos de su
personalidad y aceptarse como es sin despreciarse por aquello que no le gusta de
sí misma. También incluye tener diálogos con uno mismo y pasar tiempo a solas.
Del mismo modo que para conocer a otra persona necesitas pasar tiempo a solas
con ella y mantener largas conversaciones, si deseas conocerte has de
hacer igual contigo mismo. Puede servirte de ayuda escribir o llevar un diario. Si
al principio te resulta difícil estar sólo tras vivir un
acontecimiento especialmente doloroso, procura que esos periodos de soledad sean
cortos y que al principio consistan en hacer alguna actividad a solas que te
guste, como escuchar música, ver una película, etc.
2) El segundo punto es
aprender a conectar con imágenes de apoyo mientras estás solo. Es decir, has de
crear en tu mente un lugar seguro y de apoyo. Por ejemplo, cuando Esther se
sentía mal estando sola pensaba en su
abuela fallecida, pues fue una persona que la reconfortó en muchas ocasiones
durante su infancia. Al imagina que su abuela la abrazaba se sentía mejor.
También puedes imaginar un lugar especial para ti o incluso recurrir a una
persona imaginaria (el o la protagonista de alguna novela, por ejemplo). En ese lugar que has
creado en tu mente, puedes ser tú mismo, expresar cualquier cosa que desees sin
miedo. Después, estando en ese lugar seguro de tu mente, explora quien
eres y quién desearías ser. Lo importante es que te conviertas en tu mejor
amigo/a, en una buena compañía en quien confiar en los buenos y en los malos
tiempos y seas para ti mismo/a una fuente de calma y fuerza.
La capacidad para calmarse a uno mismo. Es la
capacidad para consolarse a uno mismo sin necesidad de recurrir en exceso a los
demás o a apoyos externos. Aunque es bueno buscar el apoyo de los demás, también
es importante tener la capacidad de auto-consolarse y calmarse, de modo que
recurramos a los demás no porque sin ellos nos hundimos sino como una ayuda para
afrontar una situación difícil. Otro motivo para cultivar esta capacidad es que
la persona que no puede consolarse a sí misma y tampoco cuenta con nadie a quien
recurrir, tenderá más a utilizar modos destructivos de consuelo, como el alcohol
o las drogas.
Cuando los psicólogos preguntamos a las personas
qué se dicen a sí mismas cuando se sienten mal, vemos que pueden ser despiadadas
y crueles consigo mismas cuando sienten emociones que consideran malas o
amenazadoras, como ansiedad, rabia, impotencia, etc. Esto es un fallo en la
capacidad de auto-consuelo e incrementa las emociones negativas llevando a
estados emocionales intolerables que los individuos se ven impulsados a evitar.
Para aprender a consolarte imagina lo que le dirías a un niño para calmarlo y
trátate de ese mismo modo. Imagina también que tratas de consolar a una persona
que está pasando por lo mismo que tú, ¿qué le dirías? Utiliza también autoafirmaciones como:
Cálmate, puedes soportar
esto, no va a durar para siempre; los estados emocionales intensos no duran
mucho tiempo; podré con esto, lo superaré, etc.