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Psicología de la salud
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Introducción
Son muchas las personas que
se quejan de que la medicina no logra curar sus
enfermedades, principalmente en casos de enfermos crónicos.
Esto es debido a que muchas veces se deja de lado una parte
muy importante de la enfermedad: los aspectos emocionales y
sociales que están influyendo tanto en la etiología de la
enfermedad como en su mantenimiento a lo largo del tiempo.
La psicología de la salud es una rama de la psicología que
nace a finales de los años 70 dentro de un modelo
biopsicosocial según el cual la enfermedad física es el
resultado no sólo de factores médicos, sino también de
factores psicológicos (emociones, pensamientos, conductas,
estilo de vida, estrés) y factores sociales (influencias
culturales, relaciones familiares, apoyo social, etc.).
Todos estos factores interactúan entre sí para dar lugar a
la enfermedad.
La psicología de la salud se centra fundamentalmente en las
enfermedades crónicas, y las investigaciones y desarrollo de
planes de intervención se han centrado en enfermedades tan
diversas como la hipertensión, dolor crónico, artritis,
asma, diabetes, cáncer, trastornos cardiovasculares,
enfermedades reumáticas, diabetes, SIDA, intestino
irritable, dolor de cabeza, úlcera, dismenorrea, enfermedad
inflamatoria intestinal, etc.
Las áreas de intervención de
la psicología de la salud
-
Promoción de un estilo de
vida saludable.
-
Prevención de las
enfermedades: modificación de hábitos insanos asociados
a enfermedades (por ejemplo, el tabaco).
-
Tratamiento de
enfermedades específicas, como las mencionadas más
arriba. En ese caso los psicólogos trabajan junto a
otros especialistas de la salud combinando los
tratamientos médicos habituales junto con los
tratamientos psicológicos.
-
Evaluación y mejora del
sistema sanitario.
Algunos datos
- En un estudio realizado por
Gatchel en 1995 se vio que los factores psicológicos
predecían el 91% de las veces qué pacientes con dolor de
espalda se recuperarían de un dolor agudo y cuáles acabarían
con un dolor crónico.
- Algunos trastornos psicológicos parecen predecir la
aparición del dolor lumbar (abuso de sustancias y trastornos
de ansiedad) mientras que otros (sobre todo la depresión)
pueden aparecer tanto antes como después del dolor lumbar (Polatin,
1993)
- En un estudio hecho con 26.000 personas en 14 países se
vio que la discapacidad física estaba más asociada con
factores psicológicos que con diagnósticos médicos. (Ormel,
1994)
- En un estudio realizado con 107 pacientes con enfermedad
coronaria e isquemia (publicado en Archives of internal
medicine, 1997, 157) se vio que aquellos pacientes que
aprendieron técnicas de manejo del estrés tenían menos
probabilidades de tener un ataque cardíaco o de necesitar
cirugía cardíaca que los que recibieron sólo el tratamiento
médico típico.
- En un estudio realizado en la universidad de Pittisburg se
vio que los aumentos extremos de la presión sanguíneas
debidos al estrés estaban asociados con un endurecimiento de
las arterias carótidas, que llevan la sangre al cerebro.
Esto sugiere que los periodos frecuentes o prolongados de
hipertensión durante el estrés psicológico pueden aumentar
el riesgo de acumulación de depósitos grasos en los vasos
sanguíneos que desencadenen un ataque cardíaco o derrame
cerebral.
- De un grupo de pacientes en rehabilitación ortopédica, 45
% había sufrido abuso sexual en la infancia, violación o
maltrato (Bruns, Disorbio, 1996). En mujeres con enfermedad
crónica, el 70 % informa de este tipo de abusos.
- El abuso sexual en la infancia está asociado con el
fracaso para recuperarse de una intervención quirúrgica. En
un estudio realizado por Schofferman en 1992, el 95 % de las
personas que no habían sufrido abuso sexual en la infancia
se recuperaba con éxito de la operación , mientras que de
las personas que sí habían sufrido este tipo de abuso, sólo
el 15 % tenía un resultado positivo.
- El dolor de cabeza está asociado al estrés en el 90 % de
los casos, estando producido por la tensión muscular debido
al estrés.
- En otro estudio (Cohen, 1997) 276 personas fueron
expuestas al virus del resfriado común. Después les
administraron una batería de tests psicológicos y los
pusieron en cuarentena durante 5 días. Se vio que el riesgo
de contraer el resfriado estaba asociado a una serie de
factores psicológicos: el número de relaciones íntimas con
las que contaba (padre/madre, pareja, hijos, amigos; etc.),
el estrés crónico y los hábitos poco saludables.
