A veces algunos problemas
parecen no tener solución. Esto puede ser cierto en algunos
casos, pero en otros puede ser debido a que no estamos
afrontando el problema de la manera adecuada y por ese
motivo no logramos encontrar la solución.
Algunas de las barreras que
nos impiden solucionar los problemas de una manera efectiva
son:
-
Estar cerrado a nuevas
ideas.
-
Incapacidad para ser
objetivo respecto al problema.
-
Miedo a que te vean como
incompetente.
-
Miedo a equivocarse.
-
Incapacidad para ser
creativo e imaginativo a la hora de desarrollar
soluciones alternativas.
-
Ser inflexible o
demasiado serio y no ser capaz de pasarlo bien mientras
se soluciona el problema.
-
Creer que tus emociones y
sentimientos sobre un problema son erróneos y deben
descartarse al tratar de resolver el problema.
-
Estar resentido por tener
que solucionar el problema; culpar a otros por causar el
problema; no querer resolver el problema por ti mismo.
-
Ponerte tan furioso por
tener ese problema, que gastas toda tu energía en tu ira
en vez de centrarte en la resolución del problema.
-
Estar tan inmerso en el
problema o tan atascado emocionalmente que no es posible
guiarse por las emociones o sentimientos.
-
Sentirse tan ansioso o
tenso ante un problema que no eres capaz de responder.
-
El cansancio mental o
físico por intentar hacer frente a problemas y no
encontrar ninguna solución fructífera.
-
Deprimirse tanto que
resulte imposible ponerse en marcha para afrontar el
problema.
-
Sentirse como una
víctima, con tanta autocompasión que te abruma y
obstruye el pensamiento creativo.
-
Negar que le problema
existe.