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Índice:
Primera parte: Los postergadores
Segunda parte: los motivos
Tercera parte: la solución
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Tercera parte: ¿Cómo solucionar este problema?
El grupo relajado
Los que entran dentro del grupo relajado no suelen tener mucha intención de cambiar. Prefieren divertirse y cerrar los ojos ante la realidad, por lo que difícilmente reconocen que tienen un problema hasta que sucede algo grave en sus vidas que los enfrenta con la realidad de golpe y les abre los ojos. Es decir, pueden necesitar entrar en una crisis profunda antes de empezar a cambiar.
Entonces ¿cómo darse cuenta?
En primer lugar, observa tu vida en sus diversas áreas: trabajo, relaciones, etc. y céntrate en todas esas cosas que tienes pendientes y a las que no les estás dando importancia alguna. ¿Se trata, efectivamente, de cosas sin importancia? ¿Cuáles son los argumentos a los que recurres para posponer esas tareas? ¿Son válidos o son sólo excusas? Ten presente que a veces es más fácil engañarse a uno mismo que engañar a los demás. Pregúntales su opinión acerca de tu comportamiento; tal vez tengan algo importante que decirte. Observa también tu propia conducta.
¿Cuáles son las formas más comunes de evitar hacer esas tareas desagradables?
1. Hacer algo que no es prioritario, como ver la tele, dormir, jugar, ir de compras. Estas actividades desvían la atención del trabajo y ayudan a olvidar las tareas pendientes.
2. Excusas, excusas... "Lo haré mañana", "trabajo mejor de
noche", "me iré ahora de compras, así podré estudiar toda la
tarde", "los llamaré cuando tenga claro qué decirles",
"aunque lo intente no lo voy a lograr, así que ¿para qué
molestarse?", "me duele la cabeza", "yo no he nacido para
trabajar", "este documental es muy interesante; estoy
aprendiendo, no perdiendo el tiempo". Por supuesto, todo el
mundo las usa alguna vez, pero si las utilizas demasiado es
posible que tengas un problema que te está haciendo llevar
una vida insatisfactoria porque tú mismo saboteas todo
aquello que te gustaría.
3. Tomar drogas, escuchar música, leer novelas, ligar, ir de
copas, beber, hacer deporte, afiliarse a un grupo o
asociación y, en definitiva, cualquier cosa que se haga en
vez de las obligaciones más importantes y no después. Las
drogas y el alcohol son siempre el modo más peligroso de
evitar enfrentarse a una realidad considerada desagradable.
¿Quién ha dicho que todo tiene que ser maravilloso?
Como hemos visto, la característica principal de estas personas es que les resulta muy difícil soportar las cosas desagradables y tienden a huir de ellas. Por tanto, es precisamente por ahí por donde hay que empezar si se desea cambiar. Saca de tu cabeza la idea de que todo tiene que ser agradable y maravilloso. Esa actitud de búsqueda constante de placer no sólo es narcisista y egoísta sino que además es poco realista y te está perjudicando. Gastarás menos energía y te sentirás mejor si simplemente aceptas que en esta vida hay que hacer a veces cosas desagradables, queramos o no. No obstante, también estás en tu derecho a ser un poco hedonista y organizar tu vida del modo más cómodo posible, siempre y cuando esa conducta no te esté perjudicando y no te estés engañando a ti mismo. No tienes que transformarte en un sufridor; no estamos en este mundo para sufrir, pero tampoco para vivir como dioses, sino simplemente para vivir, lo cual supone más bien un estado intermedio.
Lo que puedes hacer
1. No transformes un grano de arena en una montaña. No veas los pequeños fastidios como cosas horribles. Tan sólo son tareas incómodas que tienes que hacer. La mejor manera de evitarlas es haciéndolas lo antes posible.
2. Presta atención a esas excusas mentales y échalas abajo.
Discute contigo mismo y trata de quedarte sin argumentos o
excusas para no hacer algo.
3. Si te molestas en buscar, cualquier cosa puede tener su
lado agradable. Usa tu imaginación y trata de darle la
vuelta a las cosas de forma que quede al descubierto su lado
positivo.
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4. Párate a pensar qué es lo que realmente quieres conseguir; haz planes realistas y vigila cualquier conducta de postergación de tareas que vaya contra esos planes. No sabotees tu propia vida.
5. No pienses; simplemente empieza. Desconecta tu cerebro,
siéntate, coge el libro de estudios y lee la primar línea.
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