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Otros trastornos de personalidad


 

Trastorno pasivo-agresivo de la personalidad (TPAP)

Por Ana Muñoz

 

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¿Como piensan los pasivo-agresivos?

 

Nuestro modo de comportarnos está guiado por nuestros pensamientos e interpretaciones de la realidad. Los pensamientos de los pasivo-agresivos reflejan su negativismo y deseo de seguir la vía de la menor dificultad. Piensan que cualquier requerimiento de los demás es exigente e intrusivo, de manera que se resisten automáticamente y por sistema, en vez de detenerse a pensar si desean cumplir el requerimiento o no.

Buscan una interpretación negativa de la mayoría de los acontecimientos, centrándose en lo negativo incluso cuando los hechos sean neutros. En esto se diferencian de los pensamientos negativos de depresión. El deprimido se centra en pensamientos negativos de autodesprecio o en pensamientos negativos sobre el futuro o el ambiente, mientras que los pasivo-agresivos suponen que los demás no les aprecian o tratan de controlarlos. Se consideran unos incomprendidos.


Suelen insistir en que las cosas tienen que ser de cierto modo (del modo que ellos desean), de manera que no soportan que las cosas sean diferentes a como creen que deberían ser, lo cual da lugar a una baja tolerancia a la frustración.

Piensan que el conflicto abierto con otros es algo horrible y que provocará desaprobación o rechazo, de modo que no se atreven a enfrentarse a los demás y decir lo que piensan cuando están en desacuerdo. Por tanto, por un lado, le disgusta profundamente tener que someterse a las exigencias o demandas de los demás, pero, por otro lado, es incapaz de negarse de un modo directo o de afirmarse a sí mismo. Es decir, no desea el conflicto abierto, pero tampoco cumplir; no quiere seguir las instrucciones, sólo frustrar a los demás de un modo pasivo.

Considera que las reglas o normas son modos que tienen los otros de frustrarle y fastidiarle. No tiene en cuenta el hecho de que también a los otros se les pide que se atengan a las normas; tan solo percibe la situación desde su propio marco de referencia, y considera que se le trata de un modo injusto.


En parte como resultado de sus pobres habilidades laborales y sociales, desarrolla un modo de ver pesimista. Cree que la vida es miserable y se centra en los aspectos negativos de todo a su alrededor. Supone que es una víctima del destino. Incluso cuando le va bien, da por sentado que tendrá que ocurrir algo negativo.