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El trastorno paranoide de la personalidad se define como una tendencia generalizada e injustificada a interpretar las acciones de las personas como deliberadamente malintencionadas, aunque no presentan síntomas psicóticos, como delirios o alucinaciones.
Las características de este trastornos son las siguientes:
1) sospechan, sin base suficiente, que los demás los están explotando, dañando o engañando;
2) están preocupados con dudas injustificadas sobre la lealtad y confianza de amigos o asociados;
3) son reacios a confiar en otros debido a un miedo injustificado a que la información sea utilizada maliciosamente en su contra;
4) creen ver significados ocultos degradantes o amenazantes en comentarios o acontecimientos benignos;
5) guardan resentimiento de manera persistente; es decir, no perdonan insultos o desaires;
6) perciben ataques hacia su carácter o reputación que no resultan aparentes a los demás y rápidamente reaccionan con enfado o contraatacan;
7) sospechas recurrentes y sin justificación sobre la fidelidad de sus cónyuges o parejas sexuales.
Estas personas suelen culpar a los demás de los problemas en
sus relaciones y no suelen ser conscientes de cómo ellos
mismos contribuyen a crearlas. Por ejemplo, si continuamente
acusa a su pareja de infidelidad, no es extraño que al final
su pareja busque consuelo en otra persona, de modo que el
paranoide ve confirmadas sus sospechas ("Ya sabía que no
podía fiarme").
Suelen estar siempre
atentos y vigilantes porque piensan que cualquiera puede
atacarles de un modo u otro en cualquier momento y necesitan
defenderse de ellos. Perciben el mundo como una jungla de
gente egoísta y sin escrúpulos en la que no se puede
confiar. Por este motivo suelen ser bastante independientes,
ya que la dependencia de los demás implica la posibilidad de
que se aprovechen de ellos. También suelen tener conflictos
con las figuras de autoridad.
Ante la conducta de los demás, sacan conclusiones rápidas y
son reacios a considerar explicaciones alternativas. Por
ejemplo, David pensaba, erróneamente, que sus compañeros de
trabajo le ocultaban información a propósito para perjudicar
su trabajo, y no estaba dispuesto a considerar explicaciones
alternativas, como el hecho de que sus compañeros estaban
ocupados con su propio trabajo.
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