2. Trastorno límite de la
personalidad
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La
base del trastorno está constituida por tres supuestos fundamentales:
1.
Conciben el mundo como un lugar peligroso y a las demás personas como malévolas
o potencialmente dañinas.
2.
Piensan que son vulnerables e incapaces de salir adelante por sí mismos.
3.
Se ven a sí mismos como inaceptables, malas personas e indignos de amor.
Muchas
personas con este tipo de trastorno han sido víctimas de malos tratos en
la infancia o de abusos sexuales (lo que podría llevarles a percibir a
los demás como peligrosos) o bien han vivido separaciones traumáticas y
dolorosas en la infancia, lo que les lleva a percibir a los demás como
fuente potencial de un gran sufrimiento, traidores y egoístas, sobre todo
a las personas importantes para ellos. Esta creencia los lleva a la
conclusión de que es peligroso bajar la guardia, asumir riesgos, estar en
una situación de la que no se puede escapar fácilmente, mostrarse
vulnerables, etc. De modo que están en un constante estado de ansiedad y
tensión, constantemente alertas y vigilantes. Esta característica es
similar a la desconfianza del trastorno paranoide; la diferencia radica e
que las personas límite se sienten ineficaces e impotentes y no confían
en su propia capacidad de valerse por sí mismas y enfrentarse a las
amenazas. Tampoco pueden llegan a volverse totalmente dependientes de los
demás, debido a que su creencia de que son inaceptables e indignos de
amor los lleva a esperar el rechazo.
Es
decir, por un lado, necesitan desesperadamente alguien que les de amor,
los cuide y los apoye porque no se ven capaces de hacerlo por sí mismos
ni de sobrevivir solos en este mundo percibido como hostil, pero al mismo
tiempo temen este tipo de relación porque esperan que tarde o temprano
serán rechazados y sentirán un dolor inmenso.
Por
otro lado, el pensamiento dicotómico es muy común en ellos. Consiste en
ver el mundo en términos de categorías excluyentes (por ejemplo, bueno o
malo, éxito o fracaso, lealtad o traición). Al faltar las categorías
intermedias, se hacen interpretaciones extremas de acontecimientos que en
realidad caen en una zona intermedia de un continuo. De este modo, una
persona puede pasar de ser maravillosa a ser horrible ante sus ojos, lo
cual genera, a su vez, unos sentimientos también muy intensos. Es decir,
quien considera algo como horrible, sentirá una emoción mucho más
intensa que quien lo considera sólo molesto. Del mismo modo, al
considerar a una persona absolutamente maravillosa, sienten una gran
euforia y una alegría intensa. Al percibir el mundo el términos de
blanco o negro, no solo están propiciando sus estallidos emocionales,
sino que además están siendo poco realistas en su percepción del mundo
y las personas, de modo que las decepciones serán frecuentes y contribuirán
a perpetuar el trastorno ("ya sabía que me iba a rechazar",
"es verdad que no puede confiar en nadie", "esto demuestra
que no soy digno/a de amor"). Así, este modo de pensar es el
responsable de la instabilidad de su estado de ánimo y los cambios
bruscos.
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