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Página 2
Los esquemas de pensamiento
Las personas con este
trastorno tienen un patrón de pensamiento disfuncional que
está en la base de su comportamiento evitativo. Estas
creencias reflejan la impresión que tiene de sí mismo y de
los demás. Es posible que de niños hayan sido criticados o
rechazados por una persona importante para ellos (padre,
madre hermano, compañeros). Esto los llevó a desarrollar
ciertos esquemas de pensamiento sobre sí mismos, como: "Hay
algo defectuoso o malo en mí", "Soy inadecuado", "No gusto a
nadie", "No encajo", Soy diferente y desagradable", y sobre
los demás: "Me rechazarán, "No les importo", "No les
intereso". Sin embargo, no todas las personas que son
rechazadas o criticadas por los demás desarrollan un
trastorno evitativo. Para que esto suceda deben haber
interpretado lo sucedido mediante ciertos supuestos y
creencias, como: "Si mi madre me trata así, seguramente es
porque soy una mala persona", "Si los demás me rechazan es
porque soy defectuoso", "No tengo amigos porque soy
ridículo", "Si ni siquiera les gusto a mis padres, es
imposible que le guste a los demás".
Así pues, las personas evitativas tienden a pensar que todos
reaccionarán de la misma manera que aquellos que les
criticaron, pues asumen que hubo un motivo real para dichas
críticas, y que eso motivo es algo inherente a ellos (algo
malo o defectuoso). Por tanto, temen continuamente que los
demás descubran que son defectuosos y los rechacen.
Además, tienen miedo de no poder soportar el malestar que
les provoca el rechazo, lo consideran como algo terrible que
puede tener para ellos consecuencias desastrosas. Esto es
debido a que dichos esquemas se formaron en la infancia,
época en la que existe una mayor dependencia y necesidad de
los demás para sobrevivir. Este miedo los lleva a evitar las
relaciones y situaciones sociales.
Interpretan el rechazo de una manera totalmente personal,
como si estuviera provocado únicamente por sus carencias
personales: "Me ha rechazado porque no valgo nada", "Piensa
que soy idiota". Al verlo así, siente un malestar muy
intenso y para evitar ese malestar, evita también las
situaciones sociales.
Al mismo tiempo, las interpretaciones negativas que hace
acerca de los motivos de los demás, refuerzan sus creencias
básicas. Es decir: "Me ha rechazado porque piensa que soy
idiota; lo cual corrobora mi idea de que la gente piensa mal
de mí y de que soy idiota". Así se establece un círculo de
pensamientos que se alimentan a sí mismos manteniéndose en
el tiempo.
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