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Olvidar y perdonar. Cómo superar la culpa,
el rencor y el odio
Autora: Alejandra Palacios
Banchero, Psicóloga Clínica y Comunitaria,
alepsicon@yahoo.com
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En toda acción percibida como
crítica, injusta, violenta, intervienen tres elementos:
• La herida o daño o perjuicio causado con la acción
violenta.
• La deuda, dolor o sentimientos negativos (ira,
frustración, amargura, odio, rencor, culpa) que acompañan el
recuerdo de la experiencia y que nos engancha emocionalmente
al que nos causó la herida.
• La cancelación o anulación de la deuda o liberación, que
deviene de la satisfacción, reparación, reconciliación,
devolución o el olvido y el perdón.
No son los hechos los que nos hacen sufrir sino el
significado que le dimos al acontecimiento. Es el cómo cada
quien percibe, ve, oye y siente la experiencia y como lo
graba en su memoria, junto a las reacciones corporales y de
conducta que acompañan a esas emociones, lo que nos hace
sufrir y nos “engancha” con la situación y con aquel que nos
hizo o que creemos nos hizo daño.
Cómo percibimos los hechos depende de nuestra personalidad,
de nuestras experiencias, del control que tengamos sobre
nuestras emociones, de la forma como enfrentamos y
resolvemos nuestros problemas y de la decisión, voluntad y
esfuerzo que realizamos para cambiar el recuerdo de esa
experiencia vivida.
Buscar la satisfacción, reparación, reconciliación o
devolución inmediata es con frecuencia imposible (o se tarda
demasiado o nunca se logra). La herida permanece abierta,
nuestro dolor no se cura y nos convertimos en personas
angustiadas, frustradas, amargadas, malhumoradas, temerosas,
pesimistas, solitarias, obsesivas, culpables, agresivas,
conflictivas y enfermas, pues el recuerdo y las emociones
negativas, nos causan problemas físicos y psicológicos.
Para liberarnos de la pesada carga del recuerdo que lastima
y limita debemos primero olvidar y luego perdonar.
Olvidar es una de las funciones de la memoria que nos
permite liberar de nuestra conciencia, el dolor que acompaña
las experiencias penosas.
El tiempo para olvidar es muy personal y es involuntario. No
se pueden cambiar los hechos, pero si la experiencia de los
mismos. Es decir, podemos esforzarnos por transformar el
recuerdo y acelerar el proceso del olvido.
