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La obediencia a la
autoridad: los experimentos de Milgram
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¿Podría una persona normal
llegar a torturar o asesinar a alguien sólo por obedecer
órdenes o tendríamos que llegar a la conclusión de que se
trata de un perturbado?
Cuando un psicólogo llamado Milgram
trató de responder a esta pregunta, él mismo quedó
sorprendido ante los resultados.
Cuando, a finales de los años sesenta, Adolf Eichmann fue
juzgado por los crímenes contra la humanidad cometidos
durante el régimen nazi, el mundo entero se preguntó cómo
era posible que alguien llegara a cometer semejantes
atrocidades a millones de personas inocentes.
Muchos
pensaron que Eichmann tenía que ser un loco o un sádico y
que no era posible que fuese como el resto de las personas
normales que caminan junto a nosotros cada día por las
calles, se sientan en la mesa de al lado en nuestro
restaurante o viven en el piso de arriba en nuestro mismo
edificio.
Sin embargo, nada hacía pensar que Eichmann fuese
distinto a los demás. Parecía ser un hombre completamente
normal e incluso aburrido. Un padre de familia que había
vivido una vida corriente y que afirmaba no tener nada en
contra de los judíos. Cada vez que le preguntaban por el
motivo de su comportamiento, él respondía con la misma
frase: "cumplía órdenes".
A raíz de esto, un psicólogo social norteamericano llamado
Stanley Milgram empezó a hacerse preguntas acerca de la
obediencia a la autoridad y a plantearse si cualquiera de
nosotros seríamos capaces de llegar a la tortura y el
asesinato sólo por cumplir órdenes. Él pensaba que la
respuesta a esta pregunta sería un rotundo no, sobre todo en
un país como Estados Unidos, donde se da gran importancia a
la individualidad, la autonomía y la independencia de las
personas, y más aún en el caso de que las órdenes implicaran
hacer daño a alguien.
Para comprobarlo diseñó un experimento que se llevó a cabo
en un laboratorio de la universidad de Yale. Los resultados
fueron tan sorprendentes que dejaron boquiabierta no sólo a
la comunidad científica, sino también al público en general,
que llegó a tener conocimiento de dicho experimento debido a
la gran atención que le prestaron los medios de
comunicación, llegando a convertirse en el experimento más
famoso dentro del campo de la psicología social.
