Mindfulness: la aceptación y conciencia plena del
momento presente
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Aceptación radical
Durante el mindfulness, la
experiencia se acepta tal y como es, tanto si es positiva como si es
negativa, tanto si es agradable como si resulta desagradable,
aceptando las experiencias como naturales, como un observador que
abriera tu mente y observara lo que en ella hay, sin valorar ni
juzgar, sin decir "esto está bien" "esto está mal, "esto es
horrible", "esto es maravillo", "esto es sucio"... Se
acepta tanto la experiencia como las reacciones a ellas,
considerándolas naturales y normales.
Así pues, las emociones negativas se ven como normales, no como algo horrible
de lo que hay que huir, sino como parte de una experiencia humana
que es necesario vivir.
Elección de las experiencias.
Las personas eligen con
qué experiencias quieren usar esta técnica, es decir, eligen en qué
desean centrarse. Una vez que han elegido la situación, han de
vivirla tal y como es, aceptando todo lo que acontezca (las
emociones, ideas, imágenes mentales, deseos, etc. que surjan durante
la experiencia).
Renunciar al control
La aceptación implica enunciar al
control. En vez de tratar de controlar las reacciones (como llanto,
etc.) o emociones, debe experimentarlas tal y como se producen. Es
decir, el objetivo no es reducir (controlar) el malestar (ira,
tristeza, culpa, miedo...) sino experimentarlos tal y como aparecen.
Así pues, las técnicas de mindfulness
pretenden lograr que la persona se deje llevar por sus sensaciones y
emociones, dejando que actúen de forma natural. Esto permite que
determinadas emociones, cambios fisiológicos, etc. que operan de
forma autónoma se regulen de acuerdo con sus propios sistemas
naturales de autorregulación. Cuando se intenta bloquear o controlar
las emociones, se alteran los mecanismos de autorregulación porque
no se experimentan por completo, de forma que no se dispone de toda
la información necesaria, porque cuando una persona intenta
controlar o bloquear una emoción, deja de sentirla de un modo real y
completo.
Esto no significa que ciertas técnicas psicológicas destinadas al
manejo de emociones y comportamientos no sean eficaces. De hecho, las
técnicas cognitivas pueden resultar mucho más eficaces después de
usar el mindfulness, cuando una persona se ha permitido experimentar
la situación por completo, y ha dejado que acuda a su mente toda
emoción, idea, imagen mental, etc., las cuales le proporcionarán una
valiosa información que podrá utilizar después para trabajar en la
superación de un problema emocional.
Entre las aplicaciones de esta
técnicas, la psicóloga Marsha Linehan ha desarrolla la terapia de
conducta dialéctica, basada en mindfulness para el tratamiento del
trastorno de la personalidad límite (Linehan, 1993). También se ha
utilizado como parte de la terapia cognitiva de la depresión (Sherer-Dickson,
2004).
Referencias
Linehan, M. (1993a)
Cognitive-behavioral
treatment of
borderline
personality disorder.
Nueva York: Guilford
Press.
Linehan, M. (1993b)
Skills training
manual for treating
borderline
personality disorder.
Nueva York: Guilford
Press.
Scherer-Dickson, N.
(2004) Current
developments of
metacognitive
concepts and their
clinical
implications:
indfulness-based
cognitive therapy
for depression.
Counselling
Psychology Quarterly,
17, 223-234
Germer, C.K. (2005) Mindfulness. What is it? What does it matter? En C.K. Germer, R.D. Siegel y P.R. Fulton (eds.).: Mindfulness and Psychotherapy. Nueva York: Guilford Press, págs., 3-27.
Germer, C.K., Siegel, R.D. y Fulton, P.R. (2005) Mindfulness and psychotherapy. Nueva York: Guilford Press.
Hayes, S.C., Strosahl, K.D. y Wilson, K.G. (1999) Acceptance and commitment therapy. Nueva York: Guilford Press.