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Psicología / Artículos


Mandalas: cómo usarlos para aumentar el bienestar

 

 

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Mandala es una palabra de origen sánscrito que significa literalmente círculo. Se trata de un círculo sagrado, símbolo de totalidad, que ha sido usado para la meditación, sanación y fomento de la creatividad. Representa la totalidad de nuestro ser.

Los mandalas tienen su origen en la india, aunque se propagaron a otras culturas orientales, y pueden encontrarse también en los indígenas americanos y los aborígenes australianos
 
El diseño de los mandalas puede variar mucho de uno a otro, pero todos tienen unas características similares: contienen un centro, cuatro puntos cardinales y cierta simetría en su diseño.

 

El mandala está compuesto por un círculo que define y protege una superficie consagrada. El círculo es un símbolo universal que aparece en todas las culturas y representa la relación existente entre el ser humano y el universo. Es un microcosmos del universo y es también una representación del macrocosmos. Sus formas concéntricas representan el paso por diferentes niveles y nos dicen que todo progreso es circular, y no lineal, que siempre hay un retorno al centro, al origen, para volver a comenzar, pero no desde cero, sino desde un nivel de evolución más elevado. Es la totalidad que se despliega y se diferencia en todas las formas del universo para conocerse a sí misma a través de la experiencia y luego vuelve a replegarse, vuelve a lo indiferenciado, lo inconsciente, pero en un nivel superior de evolución, para volver a desplegare de nuevo en un eterno ir y venir.

 

Por tanto, el mandala representa no solo la evolución a gran escala, sino también la evolución del ser humano, el conocimiento de uno mismo a una escala cada vez mayor, pues lo más pequeño está contenido dentro de lo más grande, formando parte de él y bajo las mismas leyes de evolución y desenvolvimiento.