Psicología / Artículos
Hipoestrés. ¿Qué pasa cuando no tienes
suficiente estrés en tu vida?
El hipoestrés sucede cuando
no tenemos en nuestras vidas la cantidad de estrés
suficiente. Para sentirnos vivos y con energía, necesitamos
sentir un tipo de estrés positivo llamado euestrés, que
sucede cuando en la vida de una persona hay estímulos,
creatividad, retos que le resultan estimulantes y le hacen
tener sensación de logro, así como actividad física con la
que disfruta y le aporta energía.
Cuando nuestro nivel de estrés es demasiado bajo, nos
sentimos aburridos, con falta de motivación, creatividad e
inspiración.
Las personas que padecen hipoestrés sienten que tienen poco
o nada de qué preocuparse, no tienen ningún reto que
superar, no tienen nada que hacer o no saben qué hacer con
su tiempo. Tienen falta de entusiasmo y sus vidas les
resultan monótonas, rutinarias e insípidas.
A menudo estas personas no sienten ningún entusiasmo por las
cosas o personas que les rodean. Incluso una afición o
deporte puede empezar a resultar monótono y aburrido cuando
se ha convertido en algo rutinario que no supone ningún
reto. En ocasiones pueden comer en exceso, recurrir al
alcohol o tener problemas de salud por falta de ejercicio.
No es raro que sientan una sensación continua de inquietud
debido a que quieren obtener algo más de la vida, pero no
son capaces de lograrlo. Cuando ven que no consiguen
motivarse ni ser creativos, pueden acabar sintiéndose
deprimidos, lo cual agrava el problema.
Cuando hay una falta de estímulos en sus vidas, las personas
experimentan un estado de ansiedad existencial, porque
empiezan a ver sus vidas como carentes de sentido. No
obstante, solo tú puedes hacer que tu vida vuelva a
recuperar el sentido implicándote en actividades que te
hagan sentir vivo de nuevo.
Si padeces hipoestrés, necesitas más estimulación en tu vida
y realizar más actividades que te hagan sentir bien, te
supongan un reto, te aporten energía y vitalidad. Haz
ejercicio, haz cambios en tu vida y en tu rutina, haz que
tus días sean más variados. Puedes hacer una lista con las
cosas que te gustaría hacer y que te resultarían
estimulantes y luego elegir las que sean más fáciles de
llevar a la práctica. Por ejemplo, hacer deporte, hacer un
trabajo de voluntario, hacer alguna reforma en tu casa, como
pintar las paredes, visitar lugares nuevos, etc.