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Página 2: Los gitanos
Introducción
Gitanos o Romanís, pueblo
nómada con una herencia biológica, cultural y lingüística común,
actualmente disperso en pequeños grupos por todo el mundo. Los gitanos
llevaban en Europa más de 500 años, pero fue a finales del siglo XVIII
cuando se logró saber que provenían del noroeste de la India, al
descubrirse la relación entre su lengua, la romaní, y las lenguas
indoeuropeas de esa región. Fuente: Giacolone Ramat, Anna y Ramat, Paolo
(Eds.). Las lenguas indoeuropeas. Madrid: Ediciones Cátedra, 1995.
Historia
La antigua historia de los
gitanos sigue siendo un tema controvertido. Se desconoce si eran un
grupo de parias que vivía en la periferia de la civilización india, si
eran miembros de una o varias castas hindúes o si pertenecían a
diferentes clases sociales y grupos indígenas. Parece ser que
abandonaron su patria original en el noroeste de la India en oleadas
sucesivas que comenzaron a principios del siglo V. Sin embargo, las
emigraciones más importantes parten en el siglo XI, probablemente como
resultado de las invasiones musulmanas de la India. Viajaron en un
principio hacia el oeste, atravesaron Irán hasta Asia Menor y el Imperio
bizantino; desde allí, la mayoría continuó a principios del siglo XIV
hacia Europa, a través de Grecia. Su ruta por Europa se puede seguir
mediante el estudio de los vocablos prestados que aparecen en los
dialectos romaníes europeos; todos ellos contienen léxico de las lenguas
persa, kurda y griega. Tras residir unos 100 años en Grecia, los gitanos
se dispersaron por el continente europeo. A comienzos del siglo XVI se
habían extendido por numerosos países, incluida Rusia, Escandinavia, las
islas Británicas, Francia y España. (Domínguez Ortiz, A. 1978) En un
principio, los gitanos fueron bien recibidos en Europa, pero no tardaron
en surgir ciertas enemistades debido a las marcadas diferencias de
estilo de vida y tipo de sociedad. En España, donde gozaron de total
libertad bajo el dominio musulmán, su situación cambió después de la
Reconquista cristiana en 1492; entre 1499 y 1783 se aprobaron al menos
una docena de leyes que prohibían la vestimenta, la lengua y las
costumbres gitanas para forzar su asimilación. En Francia, la primera
represión oficial contra los gitanos tuvo lugar en 1539, fecha en la que
se ordena su expulsión de París. De forma análoga, en 1563, los gitanos
se vieron obligados a abandonar Inglaterra bajo amenaza de muerte.
Durante el siglo XVII, en Hungría y Rumania muchos fueron esclavos; en
Rumania, su liberación definitiva no se produciría sino hasta 1855.
Los gitanos no recibieron un
trato hostil en todas partes de Europa. En la Rusia zarista, por
ejemplo, sus circunstancias eran muy similares a las de los campesinos.
En los Balcanes, durante los casi 500 años de dominio turco, muchos
gitanos disfrutaron de privilegios especiales al convertirse al Islam.
En algunas repúblicas de la antigua Yugoslavia, su situación fue análoga
a la de otras minorías.
Sin embargo, la persecución
alcanzó su punto máximo durante la II Guerra Mundial, cuando numerosos
gitanos hallaron la muerte en los campos de concentración nazis. Hoy, en
muchas zonas de Europa la discriminación del pueblo gitano aún existe.
Distribución actual
La cifra total de gitanos en
el mundo es de varios millones. Sólo en Europa se calcula que hay entre
seis y siete millones ( Juan. F.Gamella, La población gitana en
andalucía, 1996). Los censos no son exactos porque muchos gitanos no
están registrados. Las mayores concentraciones se dan, con diferencia,
en los Balcanes (especialmente Rumania), Europa central y las repúblicas
de la antigua URSS, y existen grupos menores dispersos por Europa
Occidental, Oriente Próximo, el norte de África y América.
Los gitanos están divididos
en grupos que a veces reciben el nombre de ‘naciones’, definidas
generalmente por el área geográfica de asentamiento o de procedencia
reciente. Las naciones europeas incluyen a los gitanos de España, los
manouche de Francia, los sinti de Alemania y Europa central, los
romnichales de Gran Bretaña y los boiash, arlie, gurbeti, lowara y
kalderash de Europa del Este y los Balcanes. Bajo la influencia del
nacionalismo, que pone especial énfasis en la unidad cultural y étnica,
la palabra ‘gitano’ se está sustituyendo progresivamente por la de
romaní, que significa ‘la gente’.
Cultura y
costumbres
Debido a la dispersión de los gitanos, su
cultura y organización social varía ampliamente. Sin embargo, una de las
características sobresalientes es su arraigado sentido de cohesión de
grupo y de exclusividad, y el marcado carácter sagrado de sus
tradiciones, muchas veces contrarias a las de la sociedad en la que
tienen que vivir. El contacto con individuos ajenos a su pueblo se
considera en principio arriesgado por la posible pérdida de identidad
que puede provocar; ello quizá derive de las creencias religiosas de sus
antepasados hindúes, aunque admitan en su seno a cualquier persona que
acepte sus leyes y costumbres. La influencia de la lengua romaní, que
está formada por varios dialectos pertenecientes a la rama índica de las
lenguas indoeuropeas, es otro factor de unificación. La mayoría de los
miembros del pueblo gitano hablan algún tipo de dialecto de la lengua
romaní, y otros utilizan dialectos de lenguas locales con abundancia de
préstamos romaníes. Fuente: Giacolone Ramat, Anna y Ramat, Paolo (Eds.).
Las lenguas indoeuropeas. Madrid: Ediciones Cátedra, 1995 En el aspecto
religioso, algunos han adoptado la religión del país en que viven; por
ello hay católicos, ortodoxos, protestantes y musulmanes. Sin embargo,
prefieren realizar sus ritos en sus propios templos, en sus hogares o
durante la celebración de sus fiestas. (García Biedma, 1992) Las
diferentes naciones gitanas se dividen en clanes, compuestos cada uno de
ellos por distintas familias emparentadas por ascendencia común o
asociación histórica. Los gitanos tienen una organización familiar en la
que los ancianos (patriarcas) ocupan posiciones de respeto y autoridad.
Los matrimonios se suelen concertar y son la expresión de un deseo por
crear alianzas entre familias o clanes. Existe una moral sexual muy
estricta y es todavía frecuente que las muchachas solteras salgan
acompañadas. Algunos grupos mantienen la costumbre del ‘precio de la
novia’, pago realizado por la familia del novio como indemnización por
la pérdida de la hija y como garantía de que recibirá un buen trato.
(Ramírez Heredia, 1985) Otra institución importante es el kris, juzgado
informal que dirime las disputas y asuntos relativos al derecho común y
a las costumbres gitanas. En general, el pueblo gitano apenas depende de
las estructuras sociales formales de las sociedades en que viven.
En casi todas partes, y con las lógicas
excepciones, los gitanos ocupan posiciones de escaso prestigio y tienden
a dedicarse a actividades económicamente marginales. Suelen buscar
ocupaciones tradicionales, entre ellas las musicales y recreativas, la
chatarrería y la metalistería, la trata de caballos y ganado, la venta
ambulante y minorista, la adivinación y la curandería, o la artesanía.
Los gitanos están más integrados, cultural y
económicamente, en las regiones menos industrializadas del sur de
Europa, los Balcanes y Oriente Próximo. En los antiguos países
comunistas algunos padecen la actual penuria económica; muchos han
intentado cruzar las fronteras hacia Europa Occidental, donde es
evidente el rechazo. En casi todas partes están sometidos a fuertes
presiones para que abandonen su tradicional estilo de vida. En España la
mayoría de los gitanos vive en los suburbios y periferias de las grandes
ciudades, en zonas concretas y barriadas marginales (guetos). Aunque la
Constitución de 1978 ampara la igualdad sin discriminación de raza ni
condición social, la convivencia con este colectivo cultural muestra
brotes de racismo y segregación por parte de algunos sectores de la
sociedad (Fresno, 1994).
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