Descubrimientos recientes han
disipado la creencia de que la fibromialgia es un trastorno psicosomático. Tiene
una historia bastante corta como trastorno físico, logrando ese estatus hace tan
solo unos 15 años.
La
fibromialgia suele venir precedida de un trauma físico o psicológico. Durante
muchos años, la etiología de la fibromialgia ha estado escondida entre un
cenagal de preguntas sin respuesta. Algunos investigadores creen que los
trastornos en los "sistemas endocrino y autónomo de respuesta al estrés se
encuentran en la base de la etiología" de este angustioso estado (Millea y cols.,
2001).
De acuerdo con Millea y sus
colaboradores (2001), la fibromialgia es un proceso reumático caracterizado por
dolor espontáneo y extendido de los tejidos blandos, problemas de sueño, fatiga
y extensas zonas de sensibilidad al tacto o la presión". Los investigadores
están empezando a apreciar y analizar las complejas relaciones existentes entre
los componentes bioquímicos, fisiológicos y psicológicos del trastorno (Flemming,
1997). Flemming y sus colaboradores sugieren que la fibromialgia es un dolor
mantenido mediante el sistema nervioso simpático, que se origina a partir de una
herida o enfermedad. Dicha herida o enfermedad queda "ligada al mecanismo de
lucha/huida que se conoce como el sistema nervioso simpático". No se sabe cómo
se establece la relación, aunque una vez establecida, el dolor puede volverse
crónico. Normalmente, cuando una herida se cura, el dolor (nuestro sistema de
alarma biológico) ya no ejerce un efecto beneficioso. Por consiguiente, el dolor
desaparece. Esta progresión normal hacia la curación no sucede en la fibromialgia. Es posible que el dolor crónico tenga también un objetivo
beneficioso. Sin embargo, como estamos muy mal equipados para descifrar ese
mensaje, el dolor crónico es considerado un fastidio médico tanto por los médico
como por los pacientes.
Comorbilidad
La fibromialgia se acompaña a
menudo de "fatiga, dolores de cabeza, síndrome del intestino irritable e
insomnio" (Worrel, 2001). Además, los ejemplos más debilitantes de fibromialgia
se encuentran con frecuencia en personas con una historia de depresión.
De acuerdo con Worrel, "El
incremento de los niveles en el fluido cerebroespinal de sustancia P (un
neurotransmisor asociado con la percepción incrementada del dolor) se encuentra
en un número significativo de casos de fibromialgia. "Otros trastornos como
hipotiroidismo y síndrome de dolor miofascial pueden imitar a la fibromialgia.
Afortunadamente, el hipotiroidismo puede descartarse mediante un simple test.
Manejo del dolor crónico
Para tratar la fibromialgia se
utilizan diversas técnicas. Los tratamientos a menudo se combinan en un paquete
para obtener el mayor alivio para un paciente individual. Algunos tipos de dolor
pueden tratarse "mediante métodos puramente psicológicos, como entrenamiento en
relajación o ejercicios en imaginación" (Fleming y cols. , 1997). La imaginación
guiada se utiliza para ayudar al paciente a relajarse, lo cual facilita la
curación. Esta técnica se utiliza en cientos de hospitales alrededor del país
para tratar diversas afecciones médicas. También se utiliza habitualmente en
psicoterapia y clínicas para el tratamiento del dolor, y se encuentra disponible
en grabaciones en cinta o CD.
La ansiedad y el estrés tienen un
impacto negativo en los pacientes con fibromialgia. Millea (2002) sugiere que
los estallidos de dolor pueden incrementar la carga de estrés del paciente;
inversamente, el estrés ambiental puede iniciar los brotes de dolor. La
relajación mediante imaginación guiada es una poderosa herramienta cuando se
emplea para calmar a los pacientes y minimizar su respuesta al estrés.
Los profesionales de la salud
necesitan oír las historias de sus pacientes acerca de los retos de vivir cada
día con un trastorno de dolor crónico. Sentirse escuchados y comprendidos por
sus médicos o terapeutas es una condición esencial para un tratamiento efectivo.
Una afección crónica requiere el establecimiento de una relación en la que el
profesional médico trabaje con el paciente para elegir los tratamientos más
beneficiosos. Según las investigaciones, esto puede incluir ciertos tratamientos
no farmacológicos como la Terapia Cognitivo Conductual, técnicas de relajación y
masaje. Un estudio reciente publicado en la revista de la Asociación Médica
Americana sugiere que los tratamientos que han demostrado ser más prometedores
para "pacientes con fatiga crónica eran el ejercicio gradual y la terapia
cognitiva" (Whiting, 2001). La fatiga crónica suele aparecer con frecuencia
junto a la fibromialgia.
La clínica Mayo utiliza un
programa de tratamiento multidisciplinar que incluye la psicoterapia para tratar
la fibromialgia. Utilizan un programa intensivo de un día y medio. Parece que
incluso este breve programa mejora los síntomas en el 70 % de los pacientes (Worrel,
y cols., 2001).
En un estudio reciente, la
terapia cognitivo conductual ofreció una aproximación alternativa que demostró
una mejoría clínicamente significativa en seis semanas (Edlinger, 2001). En otro
estudio sobre el síndrome de fatiga crónica, los investigadores compararon un
tratamiento estándar con terapia cognitiva y un tratamiento estándar sin terapia
cognitiva. "Un 73 % del grupo con terapia cognitiva pasaban menos tiempo en cama
y funcionaban normalmente tras un año" (WebMD Health). Sólo el 27 % del grupo
experimentó los mismos síntomas. Fleming (1977) sugiere ampliar la eficacia de
los tratamientos tradicionales incluyendo trabajo corporal y relajación. Según
el eminente médico Dr. Andrew Weil, las cintas de imaginación guiada son útiles
para reducir el dolor y acelerar el proceso de curación. Además, algo tan simple
y directo como un diagnóstico acertado puede legitimar la experiencia del
paciente. Los pacientes se sienten aliviados al descubrir que tienen un
trastorno médico y que el dolor no es imaginado.
En un estudio sobre el dolor
lumbar, los investigadores encontraron que el entrenamiento en relajación era
eficaz para reducir la severidad del dolor. 28 % de los pacientes tenían también
fibromialgia. Muchos de los pacientes del estudio informaron de una reducción
del dolor y otros síntomas, así como una "mejoría del funcionamiento y salud
general" (Millea, 2001). Un panel de expertos concluyó que las técnicas de
relajación era útiles para manejar el dolor crónico. Además, las técnicas eran
útiles para manejar el estrés inherente a vivir con un dolor crónico. No
obstante, otro estudio sugiere que los pacientes que creen que tienen poco
control sobre sus síntomas informan de una fatiga más severa y crónica. La
terapia cognitivo conductual está ayudando a los pacientes a cambiar sus
creencias inexactas y contraproducentes y recuperar la sensación de control
sobre sus vidas. La creencia en la propia capacidad para manejar una afección
frecuentemente se convierte en una profecía autorrealizada.
La terapia cognitivo conductual y la terapia
de relajación (que es una parte de ella) supone una opción de tratamiento no
farmacológico para el dolor crónico. En resumen, según las investigaciones, la
terapia cognitivo conductual y la relajación pueden utilizarse para incrementar
las habilidades de afrontamiento, aliviar el dolor, promover patrones de sueño
reparador, aumentar la sensación de control y bienestar, reducir la fatiga y
mejorar la salud general.