Tipos de estrés
Estrés agudo
Es la forma más común. Consiste en demandas y
presiones ocasionadas por sucesos recientes o por anticipaciones del futuro
próximo. Por ejemplo, un fallo en el coche, un día con una apretada agenda
laboral, el robo del bolso o cartera, etc. En pequeñas cantidades puede ser
excitante. Por ejemplo, algunas personas funcionan mejor en su trabajo si tienen
cierta presión, como un plazo límite que se está acabando. Pero si el estrés es excesivo
resulta agotador. Los síntomas de estrés agudo son:
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Tensión y
contracturas musculares, dolor de espalda.
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Problemas
digestivos como diarrea, estreñimiento, acidez de estómago,
reflujo gastroesofágico, síndrome del intestino irritable.
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El exceso de
activación da lugar a hipertensión, aumento de la frecuencia
cardiaca, manos sudorosas, dolores de cabeza, manos y pies
fríos, mareo, falta de aire y dolor en el pecho.
Estrés agudo episódico
Este tipo de estrés define a
aquellas personas que sufren estrés agudo con frecuencia. Son personas que
tienen demasiado trabajo, demasiados compromisos y demasiadas cosas por hacer.
Los problemas surgen en sus vidas una y otra vez, siempre tienen prisa, pero
siempre llegan tarde y sus vidas resultan desordenadas y caóticas. Es habitual
que estas personas se muestren irritables, ansiosas y tensas. A menudo se
describen a sí misma como nerviosas. Su irritabilidad se convierte a veces en
hostilidad y el trabajo suele convertirse en algo muy estresante para ellas.
La personalidad tipo A, descrita por
los cardiólogos Friedman y Rosenman, es similar a un caso extremo de estrés
agudo episódico. Se trata de personas muy competitivas, agresivas, impacientes,
muy motivadas hacia el logro. Suelen manifestar una alta hostilidad
racionalizada y casi siempre tienen una profunda inseguridad. Esta personalidad
propicia numerosos episodios de estrés agudo y tienen más probabilidades que
otras personas de desarrollar problemas cardíacos.
Otra forma de estrés agudo episódico
procede de una preocupación excesiva a lo largo del tiempo. Se trata de personas
que se preocupan por casi todo y ven amenazas por todas partes. Constante mente
están pensando en las cosas malas que podrían pasarles a ellos o a sus seres
queridos. Suelen estar tensos, ansiosos y tienen más tendencia a deprimirse que
a mostrase hostiles.
Los síntomas de este tipo de estrés son
los síntomas de una sobreactivación excesiva: dolores de cabeza persistentes
producidos por tensión muscular, migrañas, hipertensión, dolor en el pecho y
enfermedad cardiaca.