La esquizofrenia
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Tipos de esquizofrenia
Esquizofrenia paranoide.
Se caracteriza por el predominio de ideas delirantes o
alucinaciones. Es la más frecuente.
Esquizofrenia desorganizada
o hebefrénica. Se da un afecto absurdo o inapropiado (como
reírse al darles una mala noticia), conductas infantiles,
comportamientos extraños, forma de hablar incoherente.
Esquizofrenia catatónica.
A pesar de tener la conciencia despierta, el enfermo no reacciona a
los intentos de entrar en contacto con él. Su rostro permanece
inmóvil e inexpresivo, no se percibe ningún movimiento interior e
incluso fuertes estímulos de dolor pueden no provocar reacción
alguna. En los casos más graves pueden llegar a no hablar, ni comer,
ni beber durante periodos lo suficientemente largos como para que
peligre su vida. Sin embargo en el interior del enfermo puede haber
verdaderas tormentas de sentimientos, que a menudo solo se
manifiestan en una aceleración del pulso.
Esquizofrenia indiferenciada:
es un tipo de esquizofrenia en la cual no predomina un síntoma
concreto para el diagnóstico, es como la mezcla de los otras
anteriores.
Esquizofrenia residual:
en estos casos debe haber habido, por lo menos, un episodio de
esquizofrenia anteriormente, pero en el momento actual no hay
síntomas psicóticos importantes. Es la fase en la que los síntomas
negativos son más evidentes.
Tratamiento
El tratamiento de la esquizofrenia
se basa fundamentalmente en fármacos llamados antipsicóticos, los
cuales controlan los síntomas activos, pero es también necesario que
reciba un tratamiento psicosocial (psicológico, ocupacional y
social). Es importante que la persona deje de tener alucinaciones y
delirios, pero también lo es que recupere sus hábitos de vida, que
esté durante todo el día ocupado, que tenga su grupo de amigos, es
decir, la integración en la sociedad.
Tratamiento psicosocial
Psicoeducación del paciente
y la familia. Consiste en proporcionarles información sobre
la enfermedad y su manejo.
Entrenamiento en habilidades
sociales.
Entrenamiento para la
adquisición de habilidades necesarias para la vida diaria:
cuidado personal, actividades domésticas, realización de trámites,
así como favorecer su orientación a la realidad social, cultural,
deportiva, o enseñar recursos para buscar empleo, etc.
Tratamiento farmacológico
El tratamiento farmacológico de la
esquizofrenia se efectúa mediante unos fármacos llamados
antipsicóticos, como la clorpromacina. La esquizofrenia va
acompañada de una alteración del metabolismo cerebral, se trata de
un funcionamiento excesivo de la dopamina. Los antipsicóticos
bloquean el efecto excesivo de la dopamina y restablecen el
equilibrio en el metabolismo cerebral. Sin embargo los neurolépticos
también modifican otros ámbitos metabólicos cerebrales, de ello
resultan, además de los efectos deseados, desafortunadamente también
efectos laterales o secundarios indeseables.
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