Se trata de uno o más síntomas que afectan al funcionamiento
sensorial o motor y que asemejan una enfermedad neurológica pero que no
pueden ser explicados mediante ninguna enfermedad física. Su aparición
suele estar asociada a algún acontecimiento estresante. Los episodios
suelen ser breves, recuperándose totalmente en el plazo de un mes o
menos. En la mayoría de los casos no vuelve a repetirse, aunque en
otras ocasiones los síntomas pueden volver a aparecer al cabo del
tiempo.
Los síntomas producen un malestar significativo o un impedimento
social, ocupacional o en otras áreas importantes de la vida.
Entre los síntomas típicos se encuentran los siguientes: problemas de
coordinación o equilibrio, debilidad o parálisis de un brazo o pierna,
pérdida de sensibilidad al tacto o al dolor en una parte del cuerpo,
convulsiones (parecidas a un ataque epiléptico), pérdida de visión, sordera, afonía, dificultad para
tragar, sensación de tener un nudo en la garganta, retención urinaria.
El nombre de este trastorno es debido a que estas personas están
convirtiendo un conflicto psicológico en una incapacidad para mover
ciertas partes del cuerpo o usar los sentido con normalidad. Por
ejemplo, la persona que pierde la voz en una situación en la que teme
hablar, o el pianista cuyas manos quedan paralizadas cuando ha de actuar
ante una audiencia y esta situación le produce una gran ansiedad. Estos
síntomas sirven para aliviar la ansiedad (ganancia primaria) y para sacar a la persona de
la situación estresante (ganancia secundaria).
Este trastorno puede ocurrir a cualquier edad. Se estima que hasta un
34% de la población experimenta algún síntoma de conversión a lo
largo de su vida, pero el trastorno suele ser más frecuente en personas
de bajo nivel educativo y cultural.
Hay que diferenciar entre la aparición de un síntoma de conversión y
un trastornos de conversión. La diferencia está en que para
considerarlo un trastorno, ha de afectar significativamente a la vida o
estado psicológico de esta persona (por ejemplo, una afonía que impida
a un profesor dar clases durante un par de semanas).
Como ejemplo de un
síntoma de conversión sin repercusiones se encuentra el caso de una
mujer de 19 años que tuvo problemas de visión consistentes en ver los
objetos como si estuvieran rodeados de un círculo de luz, con
dificultades para ver el lado derecho de cualquier objeto en el que
fijase su vista. Este síntoma tuvo una duración de una media hora y
reaccionó ante él con relativa tranquilidad.