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Psicología / Artículos


El control de esfínteres: ¿Cuándo preocuparnos?

 

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¿Cuándo unos padres se han de preocupar

 

¿Cuándo nos podemos encontrar ante una posible enuresis (incontinencia urinaria) y/o encopresis (incontinencia fecal)?

Hay casos que el niño nunca ha controlado los esfínteres, en este caso nos encontranos ante una enuresis y/o encopresis primaria.

En aquellos casos en los que sigue orinándose o ensuciándose, y no parece que nada lo pueda arreglar, algunos padres pueden sentirse enfadados y molestos, dado que consideran que el niño lo hace para fastidiarlos y humillarlos. Esta situación llega a ser tan tensa que es preferible pedir consejo a un profesional, con el fin de poder ver si se trata de una enuresis y/o encopresis o simplemente hace falta hacer unas intervenciones con el fin de restablecer el equilibrio familiar.

Todas estas cosas forman parte del momento evolutivo del niño. Además, en estas edades, los niños pasan más tiempo fuera de casa, a causa de empezar la escuela, y tienen más relación con personas ajenas al ámbito familiar: otros padres, profesores, otros niños… Los padres muchas veces sé cuestionan la forma de educar a sus hijos, sintiéndose fácilmente juzgados, y viviendo la falta o consecución del control como una fracaso o un éxito, respectivamente. En otras ocasiones, y debido a los propios rasgos de los padres, se muestran competitivos, lo que les lleva a imponer una gran rigidez a sus hijos, sin pensar que, aunque son niños y se les ha de orientar, son unas “personitas” con sus propias necesidades. Los niños perciben todo esto, y ello puede llevarles a querer comportarse especialmente “bien”, con el fin de contentar a esos padres tan perfeccionistas, y el no conseguirlo hará que sientan una ansiedad y tensión que pueden ser el principio de la aparición de otros signos de malestar y sufrimiento, haciendo todo el proceso más complicado. Estos signos pueden ser miedos, volverse muy pegadizos, rabietas, dificultades para comer, para dormir... En los casos en los que aparece más de un signo hemos de preocuparnos de lo está ocurriendo y pedir consejo a un profesional.

Lo que llamamos enuresis y/o encopresis secundarias tienen lugar cuando se consiguió el control de los esfínteres durante un tiempo, pero se perdió, siendo este hecho perdurable y continuo, pudiendo aparecer, o no, otros signos.

Por todo lo expuesto observamos que la tranquilidad de los padres y la confianza que tienen en sus hijos son dos ingredientes básicos para que los niños la perciban y respondan ante ello. Esta actitud es importante ante cualquier momento evolutivo que va a representar un cambio y, como bien sabemos, cualquier cambio requiere un período de adaptación. En eso consiste crecer, en poder tolerar las equivocaciones.

 

En los casos en que nos encontramos ante una posible encopresis y/o enuresis es muy importante el diagnóstico diferencial, conjuntamente con el pediatra del niño, para poder diferenciar si se trata de un problema fisiológico o emocional, y poder realizar la terapia más adecuada a cada caso concreto.