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Psicología / Artículos


La confianza en uno mismo: cómo conseguirla

 

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Las creencias que conforman la base de la falta de confianza

 

En respuesta a las influencias externas, las personas desarrollan creencias y asunciones que les sirven para pensar y actuar ante los diversos acontecimientos de sus vidas. Algunas de estas creencias son sanas y constructivas, mientras que otras son dañinas. Varias de las creencias que pueden interferir con el desarrollo de una autoconfianza sana son las siguientes:
 
-Todas las personas significativas de mi vida deben quererme siempre y aprobar siempre en todo lo que haga.
 
Esta es una creencia inalcanzable, porque los demás no van a estar en todo momento de acuerdo contigo, incluso aunque tú estés siendo de lo más razonable. Es más realista desarrollar valores y estándares personales que no dependan de la aprobación de los demás, sino que estén en función de tus propias preferencias y capacidades.
 
-Tengo que ser completamente competente, capacitado y tener éxito en todo lo que me proponga y todas las áreas de mi vida.
 
Esta creencia es también inalcanzable y excesivamente perfeccionista y sugiere que el valor de una persona está determinado por sus logros. El logro puede hacer que te sientas satisfecho, pero no te hace más o menos valioso. La valía personal es una cualidad inherente que todo ser vivo posee.
 
-Mi pasado controla mis emociones y conductas en el presente.
 
Aunque es cierto que las experiencias vividas en tu infancia ejercieron una gran influencia sobre ti, conforme creces vas adquiriendo un mayor conocimiento acerca de cuáles fueron esas influencias y cómo te afectaron. Al hacer eso puedes elegir qué influencias deseas que sigan afectando tu vida y de cuáles deseas librarte. El cambio es posible a cualquier edad.

 

Estas asunciones pueden llevarte a adquirir los siguientes patrones de pensamiento perjudiciales, que minan tu autoconfianza:

 

- Pensamiento dicotómico (de todo o nada): "O lo hago todo perfecto, o soy un fracaso total".
 
- Ver sólo lo negativo y exagerar. Si tiendes a esperar y a centrarte siempre en lo peor, todo parecerá más negativo de lo que en realidad es. Por ejemplo, una pequeña crítica puede hundirte si te centras demasiado en ella, exageras su importancia o exageras las "terribles" consecuencias que puede tener en ti, o si piensas que eres un inútil total por haber sido criticado una vez.
 
- Usar un pensamiento rígido basado en "deberías". Por ejemplo, "dado que hace un año que terminé los estudios, ya debería estar trabajando y ganando dinero...", y castigarte por no poder cumplir con esos deberías ("... por tanto, soy un fracasado incapaz de lograr nada).

 

En vez de eso, usa un pensamiento basado en preferencias y deseos, como "me gustaría tener ya un trabajo, pero el hecho de no haberlo encontrado aún, no significa que sea un fracasado o un incapaz, seguiré intentándolo y tarde o temprano lo lograré".