Psicología / Artículos
La compatibilidad en el amor
Página 1
El amor es una piedra angular
de nuestra humanidad; solamente el amor nos protege lo
suficiente para crecer y para cambiar. Y cada vez más, es el
elemento ausente en nuestras vidas, por lo demás
afortunadas. El vivir en una sociedad que satisfaga unos
deseos materiales que incluso ni sabíamos que teníamos
alivia nuestra necesidad de encontrar la aceptación y el
significado a través de contacto humano profundo.
El amor sigue siendo algo que todos nosotros anhelamos, al
menos en su extremo de recepción, pero que también nos
resulta difícil de encontrar, o reconocer (o de mantener); y
a veces, de dejarlo ir.
La llegada del amor o su triste partida no solamente es el
drama más grande de nuestras vidas privadas sino que está en
el centro de nuestras vidas públicas también. Es, por
ejemplo, un punto de destello político garantizado:
¿Exactamente el amor de quién tiene derecho a recibir el
reconocimiento cívico o religioso? ¿Y quién recoge los
pedazos cuando termina? Los abogados pueden darse grandes
cenas gracias al amor roto, pero el orden público tiene a
menudo que ocuparse de los niños sin cariño y la pobreza que
deja a su paso.
No obstante, cualquier persona que se ha acercado lo
suficiente, ha leído a Jane Austen o Danielle Steele, o
escuchado a Frank Sinatra o Celine Dion, sabe que no hay
elixir como el amor. Nuestra búsqueda no es probable que
termine pronto.
Por supuesto, querríamos que alguien compartiera nuestra
risa, ser su mejor amigo así como su amante, alguien que no
sólo escuche nuestras dudas y celebre nuestros triunfos sino
también alguien que se suba a nuestro coche para una
escapada improvisada. Deseamos ser una mitad de un par cuyas
características personales se mezclen tan bien que nos hagan
permanecer orientados el uno al otro en un mundo
hiperestimulante como este. Tal certeza reside solamente en
la compatibilidad, ese guisado crítico de los rasgos que
importan (si solamente pudiéramos calcular qué rasgos son
esos).
El escritor Carlin Flora habló con una variedad de expertos
de los que podríamos esperar que proporcionan una
comprensión de estas cualidades. Desde investigadores de la
familia hasta agencias matrimoniales, cada uno ha visto
incontables parejas unirse y separarse después. Y cada uno
sugirió lo mismo: Estamos mirando al amor equivocadamente.
La compatibilidad no encaja en un cierto inventario personal
de rasgos. La compatibilidad no es algo que tenemos. Es algo
que hacemos. Es un proceso, algo que negociamos conforme
vamos avanzando. Una y otra vez. Es una disposición, una
actitud, una buena voluntad de trabajar.
