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Psicología / Artículos


Autoestima. ¿Cómo construyen las personas su autoestima?

 

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3. Compararnos con nuestros propios parámetros internos

 

Las personas suelen tener modelos internos que intentan emular. Estos modelos internos pueden ser de dos tipos: el yo ideal, que es la persona que desearíamos ser; y el yo debido, que es la persona que creemos que deberíamos ser (Higgins, 1987).


El yo ideal nos ayuda a alcanzar nuestras aspiraciones cuando tratamos de convertirnos en la persona que deseamos ser; el yo debido nos ayuda a cumplir nuestras obligaciones. No obstante, con frecuencia existen discrepancias y conflictos entre lo que somos realmente y lo que deseamos y creemos que deberíamos ser. Por ejemplo, una persona baja y rechoncha puede desear ser alta y esbelta. O una persona vaga y poco activa puede pensar que debería ser trabajadora y activa. Estas discrepancias influyen en nuestro estado emocional y autoestima. Un desajuste entre el yo real y el ideal conduce a sentimientos de frustración, rechazo y desconcierto. Por ejemplo, si alguien piensa que las personas altas y esbeltas son atractivas y las bajas y rechonchas no pueden serlo, se sentirá triste o frustrado. Un desajuste entre el yo real y el debido da lugar a sentimientos de vergüenza, culpabilidad o ansiedad. En algunos casos, las discrepancias dan lugar a emociones muy negativas, que pueden dar lugar a depresión, ansiedad y baja autoestima.
 
Estas emociones negativas debidas a las discrepancias pueden intensificarse cuando ciertos pensamientos y situaciones hacen que seamos más conscientes de nuestras deficiencias:
 
1. Pensamientos centrados en el yo. Cuando pensamos, aunque sea momentáneamente, en alguien que representa nuestro yo ideal o debido (alguien que es como desearíamos o deberíamos ser) nos sentimos peor con nosotros mismos. Cuanto más tiempo pasemos pensando en eso, pero nos sentiremos.
 
2. Situaciones centradas en el yo. Hay personas que detestan ser fotografiadas o que se grabe su voz. Esto puede ser debido a que estas situaciones fijan nuestra atención en nuestra interioridad, de modo que pueden evocar aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Por lo general, nuestros pensamientos y atención suelen estar dirigidos hacia el exterior. Cuando somos observados por una audiencia o una cámara o vemos nuestra imagen en un espejo, somos más conscientes de nosotros mismos, y, por tanto, más conscientes de nuestras discrepancias. Si estas discrepancias entre nuestro yo ideal o debido y nuestro yo real son grandes, se produce un malestar intenso en estas situaciones. Es decir, al enfocar nuestra atención en nosotros mismos, se hacen obvias nuestras discrepancias, lo cual a menudo produce desagrado.

 

3. Personas centradas en el yo. Algunas personas tienen más tendencia que otras a centrar su atención en sí mismas. Estas personas tienen más facilidad para reconocer sus discrepancias y tratar de afrontarlas y superarlas, pero también pueden tener sentimientos más fuertes de desesperación y tristeza cuando no pueden vencer dichas discrepancias u observan que están muy lejos de su yo ideal o debido.