Servicios
 
Enlaces


Psicología / Artículos


El arte como terapia

 

Página 1

 

Introducción

 

En muchas ocasiones es muy difícil o demasiado doloroso comunicar con palabras determinados conflictos, sentimientos o traumas del pasado. Otras veces no se encuentran las palabras apropiadas; quizás se trate de un estado interno desagradable, una angustia que no se sabe con certeza de dónde viene, una sensación de desasosiego, de insatisfacción, temor, incertidumbre... o una amalgama de sentimientos confusos cuya expresión resulta sumamente complicada. Pero es muy difícil llegar a sanar esas viejas "heridas del alma" si se mantienen ocultas, sin prestarles atención, tratando de correr un tupido velo sobre ellas. Cualquier conflicto de tipo psicológico sólo puede resolverse de forma efectiva trabajando en él, sacando por completo a la conciencia sus aspectos más escondidos y dolorosos; los mismos que quedan atrapados en algún lugar de nuestra mente luchando por salir mientras gastamos una gran cantidad de energía en mantenerlos a raya para no saber nada de ellos ni del dolor que pueden llegar a provocar. Sin embargo, esto apenas se consigue, pues esos contenidos que necesitan ser elaborados aparecen cada vez que tienen ocasión, a través de los sueños, en las pesadillas, en problemas físicos como dolores, cansancio o tantos otros, o en forma de una sensación de malestar casi inefable. Pero no es aconsejable empujar a una persona a tratar dichos conflictos o traumas si no se siente preparada, así como tampoco es aconsejable provocarle un sufrimiento innecesario al hacerle recordar acontecimientos tan dolorosos. ¿Qué hacer, entonces, en estos casos? A veces el tiempo es suficiente para conseguir la fuerza necesaria para empezar a hacer frente a los problemas, pero en otras ocasiones podemos recurrir a una forma más suave y sencilla de hacerlo: el arte.


El ser humano ha usado el arte como modo de expresión antes incluso de que apareciera el lenguaje verbal. Los chamanes de antiguas culturas africanas y americanas lo han utilizado en rituales de curación y los psicoterapeutas han visto el proceso artístico como una forma de expresar sentimientos y conflictos internos. La Asociación Americana de Terapia Artística la define como "una profesión que utiliza el arte, las imágenes, el proceso creativo y las respuestas del paciente/cliente ante sus creaciones como reflejos del desarrollo, habilidades, personalidad, intereses, preocupaciones y conflictos del individuo".

Su práctica se basa en el conocimiento de las técnicas psicológicas y se trata de un modo de "reconciliar problemas emocionales, fomentar la autoconciencia, desarrollar habilidades sociales, manejar conductas, resolver problemas, reducir la ansiedad, ayudar a orientarse hacia la realidad e incrementar la autoestima".