Cuando nos amargamos a nosotros mismos
¿Te sientes amargado buena parte del
tiempo? ¿Tienes la sensación de que el mundo es injusto, de que todo
te sale mal? ¿Piensas a menudo que la mayoría de la gente parece
estar ahí para fastidiarte?
La amargura es la emoción que suele
sentir una persona cuando sucede algo que la frustra. Por supuesto,
la frustración no da lugar a una emoción de amargura en todos los
casos. La frustración es algo externo a nosotros; algo que sucede
que hace que las cosas no salgan como deseamos. Cuando vas a comprar
algo que necesitas de inmediato y no lo tienen en la tienda; cuando
una persona no reacciona del modo como crees que debería reaccionar;
cuando algo o alguien estropea tu trabajo; cuando te encuentras en
un atasco... En definitiva, cuando tus planes se ven bloqueados (es
decir, frustrados). O bien cuando sucede algo que te supone una
molestia, es desagradable o no lo deseas. En este último caso, es tu
derecho a la comodidad, la felicidad y el bienestar el que se ve
frustrado.
Una vez que nuestros planes o nuestra
felicidad se ven frustrados, podemos reaccionar de modos muy diversos.
Algunas personas sienten una emoción muy intensa y desagradable, que
podríamos denominar con el nombre de amargura. Cuanto más dificultad
tenga una persona para afrontar adecuadamente la frustración, mayor
será su sentimiento de amargura. Y a su vez, la capacidad que tiene
una persona para manejar la frustración adecuadamente depende de sus
supuestos básicos de pensamiento.
La persona a la que podríamos llamar
amargada crónica, se siente frustrada y amargada con mucha
frecuencia. Pero estos sentimientos no son necesariamente debidos a
que experimenta más acontecimientos frustrantes en su vida que
los demás, sino que es debido a que muchas de las pequeñas molestas
o inconvenientes, o bloqueos de sus planes o su felicidad momentánea
que le suceden, son consideradas por esta persona como terribles catástrofes. Es lo
que llamamos una baja tolerancia a la frustración.
Así pues, el modo de pensar del
amargado crónico es el siguiente:
Piensa que su felicidad, bienestar y
comodidad son esenciales y deben darse en todo momento y durante todo
el día.
Cualquier bloqueo de sus planes o
felicidad, aunque sea momentáneo, es visto como algo insoportable.
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