Desarrollo psicológico durante la adolescencia
La adolescencia es un periodo de
transición entre la niñez y la edad adulta. Al igual que otros
periodos de transición en la vida, supone cambios importantes en una
o más áreas del desarrollo.
Por lo general, se considera que la adolescencia comienza en la pubertad, que es el proceso que lleva a
la madurez sexual.
Los cambios biológicos que indican el final de la
niñez producen un crecimiento rápido en estatura y peso, cambios en
la forma y las proporciones del cuerpo y el logro de la madurez
sexual.
La adolescencia es también un proceso
social y emocional. Se considera que comienza alrededor de los 12
años y termina hacia los 20. Sin embargo, la adolescencia no está
marcada de un modo estricto. Antes del siglo XX los niños se
consideraban adultos cuando maduraban físicamente o cuando empezaban
a realizar algún oficio. En la actualidad, en cambio, el inicio de
la edad adulta es mucho menos claro. Esto es debido a que la
pubertad comienza antes que en épocas pasadas y a que la sociedad
actual es mucho más compleja y requiere más tiempo para la
educación, lo cual retrasa la entrada en la edad adulta.
La edad adulta puede definirse de
diversos modos. La definición legal marca una edad determinada, como
los 18 años, que varía en los diferentes países. Según las definiciones
sociológicas, las personas se consideran adultas cuando pueden
mantenerse por sus propios medios o han elegido una profesión, se han
casado o han formado una familia.
Las definiciones psicológicas
consideran que la madurez mental se alcanza al lograr la capacidad
para el pensamiento abstracto; la madurez emocional se logra cuando
se alcanzan metas como descubrir la propia identidad, independizarse
de los padres, desarrollar un sistema de valores y establecer
relaciones maduras de amistad y amor. En este sentido, algunas
personas jamás abandonan la adolescencia, sea cual sea su edad
cronológica.
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