Terapia Racional
Emotiva
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Los síntomas secundarios
Las personas, cuando sienten
y actúan, tienen a la vez determinados pensamientos sobre sus
sentimientos y conductas y estos pensamientos les llevan a tener
otros sentimientos y conductas. Así, por ejemplo, una persona se
siente triste por la pérdida de algo valioso, se da cuenta de eso y
valora ese sentimiento de alguna manera.
Cuando las
personas se sienten emocionalmente mal, a veces perciben sus
síntomas de una manera tremendista y absolutista, pensando cosas
como: "es terrible que esté deprimido; soy débil e inútil por
sentirme así, no puedo soportarlo."Así desarrollan un síntoma
secundario, como depresión por estar deprimidos o por sentirse ansiosos. De este modo,
una persona con fobia a los ascensores puede sentir ansiedad tan
sólo ante el hecho de pensar en un ascensor o en si habrá alguno en
el edifico del amigo que quiere visitar. Esto deriva del hecho de
creer que sentir ansiedad es algo terrible que no debería sucederle.
Por tanto, si tiene que subir a un tren, podría preguntarse
si también en esa situación sentirá ansiedad. Este miedo a la
ansiedad provocará ansiedad, llegará al tren sintiéndose ansioso y
acabará teniendo también fobia a los trenes sin ni siquiera darse
cuenta del proceso que lo ha llevado a eso. Incluso puede acabar
teniendo ansiedad en numerosas situaciones. De
este modo, estos síntomas secundarios pueden llegar a ser más graves
e incapacitantes que los primarios.
La terapia
La terapia
racional emotiva consiste en
reemplazar esas creencias inapropiadas por creencias apropiadas y
racionales. El método principal para hacer esto se llama debate de
pensamiento y es, básicamente, una adaptación del método científico a
la vida cotidiana. Es decir, si nuestros pensamientos son los
principales responsables de nuestras emociones negativas inadecuadas, podemos
sentirnos mejor si aprendemos a pensar por medio de un método científico
según el cual dichas creencias son consideradas hipótesis cuya
validez o invalidez habrá que determinar antes de ser aceptadas o
rechazadas. Los pasos a seguir son los siguientes:
1. Descubrir las creencias que están
en la base de los problemas y ver claramente que son ilógicas, no
realistas y que causan malestar.
2.Aprender a debatir esas
creencias y demostrarse a sí mismo cómo y por qué no están claras.
3. Discriminar las creencias
irracionales y no constructivas de las racionales y constructivas, mostrando cómo estas últimas
conducen a mejores resultados. Cambiar las creencias irracionales por
creencias racionales.
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En el apartado sobre el
tratamiento de la
depresión veremos un ejemplo concreto y ampliaremos un poco
los conceptos expuestos aquí.