Introducción
En el funcionamiento humano
existen tres aspectos psicológicos principales: pensamientos,
sentimientos y conductas. Estos tres aspectos están
interrelacionados, de modo que los cambios en uno producen cambios en
otro. Si las personas cambian el modo en que piensan acerca de las
cosas, el mundo o sí mismas, sentirán de modo diferente y se
comportarán de diferente manera.
Por ejemplo, si después de
un fracaso en una tarea, piensas: "soy un inútil que no hace nada
bien; no vale la pena ni intentarlo", tus emociones y tu conducta
serán muy diferentes que si piensas: "bueno, he fracasado en esto,
pero eso no me convierte en un inútil, solo en un ser humano que
comete errores, como todos los demás; veré lo que puedo hacer para
arreglarlo". En el primer caso, no es de extrañar que aparezcan
sentimientos de depresión y que tu comportamiento sea de abandono,
mientras que en el segundo caso, puedes sentir preocupación o cierta
tristeza, pero estas emociones no serán lo bastante intensas e incapacitantes como para impedirte solucionar el problema, seguir
adelante y aprender cómo hacerlo mejor la próxima vez.
La terapia racional emotiva
trata, por tanto, con las causas de las emociones humanas.
Los seis principios de la terapia racional emotiva
1. El pensamiento es el principal
determinante de las emociones humanas. Los acontecimientos o las demás
personas, aunque pueden contribuir, no nos hacen sentir mal o
bien, sino que lo hacemos nosotros mismos en función de cómo
interpretemos los acontecimientos y las cosas que pasen por nuestra
mente.
2. El pensamiento disfuncional es
la principal causa del malestar emocional.
Es decir, si al ir una mañana al
trabajo, te encuentras con que tu coche tiene una rueda pinchada,
depende de ti sentirte furioso (pensando lo injusto que es, la mala suerte que
tienes, etc) o ansioso (pensando que vas a llegar tarde, tu jefe se
enfadará, pensará en despedirte...) o simplemente contrariado (pensando "qué se
le va a hacer, tendré que cambiar la rueda y afrontar la
consecuencias lo mejor que pueda").
De la misma manera, si, ante la
existencia de cualquier problema emocional, como ansiedad, agorafobia,
problemas de pareja, etc. analizamos lo que pasa por la mente de esa
persona en cada momento, veremos cómo lo que se dice a sí misma está
provocando que se sienta de un modo u otro y manteniendo su
psicopatología.
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