
DSM-IV Criterios diagnósticos de los
trastornos mentales
Problemas relacionados con
el abuso o la negligencia (abusos físicos y sexuales)
Este apartado incluye
categorías que deben utilizarse cuando el objeto de atención
clínica es un maltrato grave de una persona por otra
utilizando el abuso físico, el abuso sexual o la
negligencia. Estos problemas se incluyen porque son objeto
de atención clínica frecuente entre las personas visitadas
por los profesionales de la salud.
T74.1 Abuso físico del niño (V61.21)
El objeto de atención clínica es el abuso físico de un niño.
T74.2 Abuso sexual del niño (V61.21)
El objeto de atención clínica es el abuso sexual de un niño.
T74.0 Negligencia de la infancia (V61.21)
El objeto de atención clínica es el descuido de un niño.
T74.1 Abuso físico del adulto (V61.1)
El objeto de atención clínica es el abuso físico de un
adulto (p. ej., dar una paliza al cónyuge, abusar de un
progenitor anciano).
T74.2 Abuso sexual del adulto (V61.1)
El objeto de atención clínica es el abuso sexual de un
adulto (p. ej., coacción sexual, violación).
Problemas adicionales que
pueden ser objeto de atención clínica
Z91.1 Incumplimiento
terapéutico (V15.81)
El objeto de atención clínica es el incumplimiento con un
aspecto importante del tratamiento en un trastorno mental o
en una enfermedad médica. Las razones del incumplimiento
pueden deberse a las molestias que provoca el tratamiento
(p. ej., efectos secundarios de la medicación), a su costo
elevado, a decisiones basadas en juicios de valor personales
o creencias religiosas o culturales sobre las ventajas e
inconvenientes del tratamiento propuesto, a rasgos de
personalidad o a estilos de afrontamiento anómalos (p. ej.,
negación de la enfermedad) y a la presencia de un trastorno
mental (p. ej., esquizofrenia, trastorno de la personalidad
por evitación). Esta categoría debe usarse sólo si el
problema es de gravedad suficiente como para merecer
atención clínica independiente.
Z76.5 Simulación (V65.2)
La característica de la simulación es la producción
intencionada de síntomas físicos o psicológicos
desproporcionados o falsos, motivados por incentivos
externos como no realizar el servicio militar, evitar un
trabajo, obtener una compensación económica, escapar de una
condena criminal u obtener drogas. Bajo algunas
circunstancias, la simulación puede representar un
comportamiento adaptativo: por ejemplo, fingir una
enfermedad mientras se está cautivo del enemigo en tiempo de
guerra.
Debe sospecharse simulación si existe alguna de las
combinaciones presentes:
1. Presentación de un contexto medicolegal (p. ej., la
persona es enviada por el fiscal a una exploración médica).
2. Discrepancia acusada entre el estrés o la alteración
explicados por la persona y los datos objetivos de la
exploración médica.
3. Falta de cooperación durante la valoración diagnóstica e
incumplimiento del régimen de tratamiento prescrito.
4. Presentación de un trastorno antisocial de la
personalidad.
La simulación difiere del trastorno facticio en que existe
un incentivo externo para la producción de los síntomas, lo
que no ocurre en el trastorno facticio. La evidencia de una
necesidad intrapsíquica para mantener el papel de enfermo
sugiere un trastorno facticio.
La simulación se diferencia del trastorno de conversión y de
otros trastornos somatomorfos por la producción intencionada
de síntomas y por los obvios incentivos externos asociados a
ella. En la simulación (a diferencia de lo que ocurre en el
trastorno de conversión) los síntomas no ceden por sugestión
o hipnosis.
