
Clasificación de trastornos mentales CIE-10
F60-F62 Trastornos de la
personalidad y del comportamiento del adulto
Incluye diversas alteraciones
y modos de comportamiento que tienen relevancia clínica por
sí mismos, que tienden a ser persistentes y son la expresión
de un estilo de vida y de la manera característica que el
individuo tiene de relacionarse consigo mismo y con los
demás. Algunas de estas alteraciones y modos de
comportamiento aparecen en estadios precoces del desarrollo
del individuo, como resultado tanto de factores
constitucionales como de experiencias vividas, mientras que
otros se adquieren más tarde a lo largo de la vida.
Estos tipos de trastornos abarcan formas de comportamiento
duraderas y profundamente arraigadas en el enfermo, que se
manifiestan como modalidades estables de respuestas a un
amplio espectro de situaciones individuales y sociales.
Representan desviaciones extremas, o al menos
significativas, del modo como el individuo normal de una
cultura determinada percibe, piensa, siente y, sobre todo,
se relaciona con los demás. Estas formas de comportamiento
tienden a ser estables y a abarcar aspectos múltiples de las
funciones psicológicas y del comportamiento. Con frecuencia,
aunque no siempre, se acompañan de grados variables de
tensión subjetiva y de dificultades de adaptación social.
Los trastornos de la personalidad se diferencian de las
transformaciones de la personalidad por el momento y el modo
de aparición. Son alteraciones del desarrollo que aparecen
en la infancia o la adolescencia y persisten en la madurez.
No son secundarios a otros trastornos mentales o lesiones
cerebrales, a pesar de que pueden preceder a otros
trastornos o coexistir con ellos. Por el contrario, la
transformación de la personalidad es adquirida, normalmente,
durante la vida adulta, como consecuencia de situaciones
estresantes graves o prolongadas, de privaciones ambientales
extremas, de trastornos psiquiátricos graves o de lesiones o
enfermedades cerebrales (ver F07.-).
En las manifestaciones de las anomalías de la personalidad,
las diferencias culturales o regionales son importantes,
pero son aún escasos los conocimientos específicos en este
área. Los problemas de personalidad que se presentan con una
frecuencia especial en una determinada parte del mundo, pero
que no corresponden a ninguno de los subtipos que se
especifican a continuación, pueden clasificarse como "otros"
trastornos de la personalidad e identificarse mediante un
quinto carácter en el código correspondiente de una posible
adaptación de la CIE-10 para esa región o país en
particular. Las diferencias locales de las manifestaciones
de un trastorno de personalidad pueden reflejarse también en
la redacción de las descripciones clínicas y pautas para el
diagnóstico del trastorno correspondiente.
F60 Trastornos
específicos de la personalidad
Incluye trastornos graves del
carácter constitutivo y de las tendencias comportamentales
del individuo, que normalmente afectan a varios aspectos de
la personalidad y que casi siempre se acompañan de
alteraciones personales y sociales considerables. Los
trastornos de la personalidad tienden a presentarse en la
infancia y adolescencia y a persistir durante la edad
adulta. Por ello es probable que un diagnóstico de trastorno
de personalidad sea adecuado antes de los 16 ó 17 años. A
continuación se presentan las pautas generales de
diagnóstico correspondientes a todos los trastornos de la
personalidad. El resto de las características
complementarias se especifican en cada uno de los subtipos.
Pautas para el
diagnóstico
Se requiere la presencia de
una alteración de la personalidad no directamente atribuible
a una lesión o enfermedad cerebral importante, o a otros
trastornos psiquiátricos, que reúna las siguientes pautas:
a) Actitudes y comportamiento marcadamente faltos de
armonía, que afectan por lo general a varios aspectos de la
personalidad, por ejemplo, a la afectividad, a la
excitabilidad, al control de los impulsos, a las formas de
percibir y de pensar y al estilo de relacionarse con los
demás.
b) La forma de comportamiento anormal es duradera, de larga
evolución y no se limita a episodios concretos de enfermedad
mental.
c) La forma de comportamiento anormal es generalizada y
claramente desadaptativa para un conjunto amplio de
situaciones individuales y sociales.
d) Las manifestaciones anteriores aparecen siempre durante
la infancia o la adolescencia y persisten en la madurez.
e) El trastorno conlleva un considerable malestar personal,
aunque éste puede también aparecer sólo en etapas avanzadas
de su evolución.
f) El trastorno se acompaña, por lo general aunque no
siempre, de un deterioro significativo del rendimiento
profesional y social.
Para diagnosticar la mayoría de los tipos citados más abajo,
se requiere a menudo la presencia de al menos tres de los
rasgos o formas de comportamiento que aparecen en su
descripción.
