Índice
F51
Trastornos no orgánicos del sueño
Se trata de un grupo de trastornos
que incluye:
a) Disomnias: trastornos
primariamente psicógenos en los que la alteración predominante
consiste en la afectación de la cantidad, calidad o duración del
sueño, debida a causas emocionales, por ejemplo el insomnio el
hipersomnio y los trastornos del ritmo de sueño-vigilia.
b) Parasomnias: trastornos episódicos durante el sueño, los
cuales durante la infancia están relacionados por lo general con las
fases del desarrollo del niño, mientras que en la madurez son
fundamentalmente psicógenos, tales como el sonambulismo, los
terrores nocturnos y las pesadillas.
En muchos casos una alteración del
sueño es un síntoma de otro trastorno mental o somático. Incluso
cuando un trastorno específico del sueño aparece como clínicamente
independiente, pueden presentarse una serie de factores psíquicos o
somáticos que hayan contribuido a su aparición.
Excluye: Trastornos del sueño
(orgánicos) (G47.-).
F51.0 Insomnio no orgánico
Estado caracterizado por una
cantidad o calidad del sueño no satisfactorias, que persiste durante
un considerable período de tiempo. La diferencia con lo que se
considera habitualmente como cantidad normal de sueño no debería ser
el elemento principal para un diagnóstico de insomnio dado que
algunos individuos (con escasas necesidades de sueño) duermen una
cantidad mínima de tiempo y no se consideran a sí mismos como
insomnes. Por otro lado, hay enfermos que sufren intensamente a
causa de la mala calidad de su sueño, mientras que la cantidad del
mismo es valorada subjetiva u objetivamente como dentro de límites
normales.
Entre los insomnes la queja más
frecuente es la dificultad para conciliar el sueño, seguida de la de
mantenerlo y la de despertar precoz. Lo característico es que se
presenta tras acontecimientos que han dado lugar a un aumento del
estrés vital. Tiende a prevalecer más entre las mujeres, los
enfermos de edad avanzada y aquellas personas con trastornos
psicológicos o que se encuentran en mala situación socioeconómica.
Cuando se sufre repetidamente de insomnio se desencadena un miedo
creciente a padecerlo y una preocupación sobre sus consecuencias.
Esto crea un círculo vicioso que tiende a perpetuar el problema del
enfermo.
A la hora de acostarse los enfermos
con insomnio cuentan que se sienten tensos, ansiosos, preocupados o
deprimidos y como si carecieran de control sobre sus pensamientos.
Frecuentemente dan vueltas a la idea de conseguir dormir lo
suficiente, a problemas personales, a preocupaciones sobre su estado
de salud o incluso sobre la muerte. A menudo intentan mitigar esta
tensión con la ingesta de fármacos o de alcohol. Por la mañana
suelen quejarse de sensación de cansancio físico y mental y durante
el día están deprimidos, preocupados, tensos e irritables y
obsesionados consigo mismos.
Los niños dicen a menudo que tienen
dificultades para dormir cuando en realidad el problema consiste en
dificultades de las costumbres y normas de acostarse (más que en un
trastorno del sueño por sí mismo). Los problemas relacionados con la
hora de acostarse no se codifican aquí sino en el capítulo XXI de la
CIE-10 (Z62.0, control supervisión parentales inadecuados).
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