Índice
F48 Otros
trastornos neuróticos
F48.0 Neurastenia
Hay considerables variaciones
culturales en la presentación de este trastorno, del que hay dos
tipos principales, que se solapan entre sí. En el primero, el rasgo
característico es la queja de aumento del cansancio tras realizar
algún esfuerzo mental que suele acompañarse de una disminución del
rendimiento laboral o de la eficiencia para resolver las tareas
cotidianas. La fatigabilidad mental suele describirse como la
presencia desagradable de asociaciones o recuerdos que distraen al
individuo, de dificultades para concentrarse y en general de falta
de rendimiento del pensamiento. En el otro tipo, el acento recae
sobre una sensación de debilidad y agotamiento corporal y físico
tras esfuerzos mínimos, acompañado de dolores y molestias musculares
y de incapacidad para relajarse. En ambos tipos son frecuentes una
serie de sensaciones somáticas desagradables tales como vértigo,
cefaleas de tensión o sensación de inestabilidad general. También
suele aparecer preocupación sobre la falta de bienestar mental y
físico, irritabilidad, anhedonia y, en grado menor y variable,
estados de ánimo ansioso y depresivo. Con frecuencia aparecen
alteraciones en las fases iniciales y medias del sueño, aunque
también puede destacar la somnolencia.
Pautas para el diagnóstico
Un diagnóstico definitivo requiere
la presencia de:
Quejas continuas de un molesto
cansancio progresivo tras un esfuerzo mental o quejas continuas de
una molesta debilidad física y agotamiento tras esfuerzos mínimos.
Dos o más de las siguientes: a)
sensación de dolor y molestias musculares, b) mareos, c) cefaleas de
tensión, d) trastornos del sueño, e) incapacidad para relajarse, f)
irritabilidad o g) dispepsia.
Además, si estuvieran presentes
síntomas vegetativos o depresivos, no serían lo suficientemente
persistentes o graves como para satisfacer las pautas de uno de los
trastornos específicos de esta clasificación.
Incluye: Síndrome de fatiga
(crónica).
Excluye:
Malestar general, fatiga y debilidad nerviosa (R53).
Agotamiento (Z73.0).
Síndrome de astenia postviral (G93.3).
Psicastenia (F48.8). Astenia sin especificación (R53).
F48.1 Trastorno de
despersonalización-desrealización
Trastorno en el que el individuo se
queja espontáneamente de la vivencia de que su propia actividad
mental, su cuerpo, su entorno o todos ellos, están cualitativamente
transformados, de manera que se han vuelto irreales, lejanos o
mecánicos (faltos de espontaneidad). El enfermo puede sentir que ya
no es él el que rige su propia actividad de pensar, imaginar o
recordar, de que sus movimientos y comportamiento le son de alguna
manera ajenos, que su cuerpo le parece des vitalizad o, desvinculado
de sí mismo o extraño, que su entorno le parece falto de colorido y
de vida, como si fuera artificial o como si fuera un escenario sobre
el que las personas actúan con papeles predeterminados. En algunos
casos, el enfermo puede sentir que se está observando a sí mismo
desde cierta distancia o como si estuviera muerto. La queja de
pérdida de los sentimientos es la más frecuente entre estos diversos
fenómenos.
El número de enfermos que sufre
este trastorno de forma pura o aislado es pequeño. Por lo general,
los fenómenos de desrealización-despersonalización aparecen en el
contexto de enfermedades depresivas, trastornos fóbicos y
obsesivo-compulsivos. Pueden darse también elementos de este
síndrome en individuos mentalmente sanos, en estados de fatiga,
privación sensorial, intoxicación alucinógena, o como un fenómeno
hipnagógico o hipnopómpico. Las manifestaciones del síndrome de
despersonalización-desrealización son similares a las llamadas
"experiencias límites ante la muerte", que acompañan a situaciones
de peligro extremo para la vida.
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