Índice
F40-49
Trastornos neuróticos, secundarios a situaciones estresantes y
somatomorfos
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F40.1 Fobias sociales
Las fobias sociales suelen comenzar
en la adolescencia y giran en torno al miedo a ser enjuiciado por
otras personas en el seno de un grupo comparativamente pequeño (a
diferencia de las multitudes) y suelen llevar a evitar situaciones
sociales determinadas. Al contrario que la mayoría de las fobias,
las fobias sociales se presentan con igual frecuencia en varones y
en mujeres. Algunas de las fobias sociales son restringidas (por
ejemplo, a comer en público, a hablar en público o a encuentros con
el sexo contrario), otras son difusas y abarcan casi todas las
situaciones sociales fuera del círculo familiar. El temor a vomitar
en público puede ser importante. El contacto visual directo puede
ser particularmente molesto en determinadas culturas. Las fobias
sociales suelen acompañarse de una baja estimación de sí mismo y de
miedo a las críticas. Puede manifestarse como preocupación a
ruborizarse, a tener temblor de manos, nauseas o necesidad imperiosa
de micción y a veces la persona está convencida de que el problema
primario es alguna de estas manifestaciones secundarias de su
ansiedad. Los síntomas pueden desembocar en crisis de pánico. La
conducta de evitación suele ser intensa y en los casos extremos
puede llevar a un aislamiento social casi absoluto.
Pautas para el diagnóstico
a)
Los síntomas psicológicos, comportamentales o vegetativos, son
manifestaciones primarias de la ansiedad y no secundarias a
otros síntomas como por ejemplo ideas delirantes u obsesivas.
b) Esta ansiedad se limita o predomina en situaciones
sociales concretas y determinadas.
c) La situación fóbica es evitada, cuando ello es
posible.
Incluye:
Antropofobia.
Neurosis social.
F40.2 Fobias específicas
(aisladas)
Fobias restringidas a situaciones
muy específicas tales como a la proximidad de animales determinados,
las alturas, los truenos, la oscuridad, a viajar en avión, a los
espacios cerrados, a tener que utilizar urinarios públicos, a
ingerir ciertos alimentos, a acudir al dentista, a la visión de
sangre o de heridas o al contagio de enfermedades concretas. Aunque
la situación desencadenante sea muy específica y concreta, su
presencia puede producir pánico como en la agorafobia y en las
fobias sociales. Las fobias específicas suelen presentarse por
primera vez en la infancia o al comienzo de la vida adulta y, si no
son tratadas, pueden persistir durante décadas. El grado de
incapacidad que producen depende de lo fácil que sea para el enfermo
evitar la situación fóbica. El temor a la situación fóbica tiende a
ser estable, al contrario de lo que sucede en la agorafobia. Son
ejemplos de objetos fóbicos el temor a las radiaciones, a las
infecciones venéreas y más recientemente al sida.
Pautas para el diagnóstico
a)
Los síntomas, psicológicos o vegetativos, son manifestaciones
primarias de la ansiedad y no secundarias a otros síntomas como,
por ejemplo, ideas delirantes u obsesivas.
b) Esta ansiedad se limita a la presencia de objetos o
situaciones fóbicas específicos.
c) Estas situaciones son evitadas, en la medida de lo
posible.
Incluye:
Zoofobias.
Claustrofobia.
Acrofobia.
Fobia a los exámenes.
Fobia simple.
F40.8 Otros trastornos de
ansiedad fóbica
F40.9 Trastorno de ansiedad
fóbica sin especificación
Incluye:
Fobia sin especificación.
Estado fóbico sin especificar.