Índice
F20-29
Esquizofrenia, trastorno esquizotípico y trastornos de ideas
delirantes
F20 Esquizofrenia.
F20.0 Esquizofrenia paranoide.
F20.1 Esquizofrenia hebefrénica.
F20.2 Esquizofrenia catatónica.
F20.3 Esquizofrenia indiferenciada.
F20.4 Depresión post-esquizofrénica.
F20.5 Esquizofrenia residual.
F20,6 Esquizofrenia simple.
F20.8 Otras esquizofrenias.
F20.9 Esquizofrenia sin especificación.
F20 Esquizofrenia
Este trastorno se caracteriza por
distorsiones fundamentales y típicas de la percepción, del
pensamiento y de las emociones, estas últimas en forma de
embotamiento o falta de adecuación de las mismas. En general, se
conservan tanto la claridad de la conciencia como la capacidad
intelectual, aunque con el paso del tiempo pueden presentarse
déficits cognoscitivos. El trastorno compromete las funciones
esenciales que dan a la persona normal la vivencia de su
individualidad, singularidad y dominio de sí misma. El enfermo cree
que sus pensamientos, sentimientos y actos más íntimos son conocidos
o compartidos por otros y pueden presentarse ideas delirantes en
torno a la existencia de fuerzas naturales o sobrenaturales capaces
de influir, de forma a menudo bizarra, en los actos y pensamientos
del individuo afectado. Este se siente el centro de todo lo que
sucede.
Son frecuentes las alucinaciones,
especialmente las auditivas, que pueden comentar la propia conducta
o los pensamientos propios del enfermo. Suelen presentarse además
otros trastornos de la percepción: los colores o los sonidos pueden
parecer excesivamente vividos o tener sus cualidades y
características alteradas y detalles irrelevantes de hechos
cotidianos pueden parecer más importantes que la situación u objeto
principal. La perplejidad es frecuente ya desde el comienzo, la cual
suele acompañarse de la creencia de que las situaciones cotidianas
tienen un significado especial, por lo general siniestro y dirigido
contra el propio enfermo. En el trastorno del pensamiento
característico de la esquizofrenia los aspectos periféricos e
irrelevantes de un concepto, que en la actividad mental normal están
soterrados, afloran a la superficie y son utilizados en lugar de los
elementos pertinentes y adecuados para la situación. Así el
pensamiento se vuelve vago, elíptico y oscuro y su expresión verbal
es a veces incomprensible. Son frecuentes los bloqueos e
interpolaciones en el curso del pensamiento y el enfermo puede estar
convencido de que un agente extraño está grabando sus pensamientos.
Las características más importantes de la afectividad son la
superficialidad, su carácter caprichoso y la incongruencia. La
ambivalencia y el trastorno de la voluntad se manifiestan como
inercia, negativismo o estupor. Pueden presentarse también síntomas
catatónicos.
El comienzo puede ser agudo, con
trastornos graves del comportamiento conductal o insidioso con un
desarrollo gradual de ideas y de una conducta extraña. El curso
también presenta una gran variabilidad y no es inevitablemente
crónico y deteriorante (debe especificarse con un quinto carácter).
Un porcentaje de casos, que varía en las diferentes culturas y
poblaciones, evoluciona hacia una recuperación completa o casi
completa. Ambos sexos se afectan aproximadamente por igual, pero el
comienzo tiende a ser más tardío en las mujeres.
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