Índice
F91
Trastornos disociales
Los trastornos disociales se
caracterizan por una forma persistente y reiterada de comportamiento
disocial, agresivo o retador. En sus grados más extremos puede
llegar a violaciones de las normas, mayores de las que serían
aceptables para el carácter y la edad del individuo afectado y las
características de la sociedad en la que vive. Se trata por tanto de
desviaciones más graves que la simple "maldad" infantil o rebeldía
adolescente. Los actos antisociales o criminales aislados no son,
por si mismos base para el diagnóstico, que implica una forma
duradera de comportamiento.
Los trastornos disociales suelen
estar relacionados con un ambiente psicosocial desfavorable, entre
ellos relaciones familiares no satisfactorias y fracaso escolar, y
se presenta con más frecuencia en chicos. La distinción entre los
trastornos disociales y los trastornos de las emociones es bien
definida, mientras que su diferenciación del trastorno hipercinético
es menos clara y es frecuente un solapamiento entre ambos.<
Pautas para el diagnóstico
Se debe tener en cuenta el nivel
del desarrollo del niño. Las rabietas, por ejemplo, forman parte de
un desarrollo normal a la edad de tres años y su mera presencia no
debería ser una indicación para el diagnóstico. Del mismo modo, la
violación de los derechos cívicos de otras personas (como un crimen
violento), no se encuentra al alcance de la mayoría de los niños de
siete años de edad, y por lo tanto, no constituye una pauta
diagnóstica para este grupo de edad.
Las formas de comportamiento en las
que se basa el diagnóstico pueden ser del tipo de las siguientes:
grados excesivos de peleas o intimidaciones, crueldad hacia otras
personas o animales, destrucción grave de pertenencias ajenas,
incendio, robo, mentiras reiteradas, faltas a la escuela y fugas del
hogar, rabietas frecuentes y graves, provocaciones, desafíos y
desobediencia graves y persistentes. Cualquiera de estas categorías,
si es intensa, es suficiente para el diagnóstico, pero los actos
disociales aislados no lo son.
Excluye:
Trastornos disociales asociados a:
Trastornos emocionales (F92.-).
Trastornos hipercinéticos (F90.-).
Trastornos del humor (afectivos) (F30-F39).
Trastornos generalizados del desarrollo (F84.-).
Esquizofrenia (F20.-).
F91.0 Trastorno disocial
limitado al contexto familiar
Incluye trastornos disociales en
los que el comportamiento disocial, antisocial o agresivo (que va
más allá de manifestaciones oposicionistas, desafiantes o
subversivas) está completamente, o casi completamente, restringido
al hogar o a las relaciones con miembros de la familia nuclear o
allegados. El trastorno requiere que se satisfaga el conjunto de
pautas de F91, de tal manera que incluso relaciones entre los
progenitores y el hijo gravemente alteradas no son en sí mismas
suficientes para el diagnóstico. Las manifestaciones más frecuentes
son robos en el hogar referidos con frecuencia específicamente al
dinero o a pertenencias de una o dos personas concretas, lo cual
puede acompañarse de un comportamiento destructivo deliberado, de
nuevo con preferencia referido a miembros concretos de la familia,
tal como romper juguetes u objetos de adorno, ropas, hacer rayados
en muebles o destrucción de pertenencias apreciadas. El diagnóstico
puede basarse también en la presencia de actos de violencia contra
miembros de la familia. Puede presentarse también la provocación de
incendios deliberados del hogar.
Pautas para el diagnóstico
El diagnóstico requiere que no esté
presente ninguna alteración significativa del comportamiento
antisocial fuera del ambiente familiar y que la relación social del
niño fuera de la familia esté dentro de un rango normal.
En la mayoría de los casos, estos
trastornos disociales limitados al contexto familiar han comenzado
en relación con algún tipo de alteración intensa de las relaciones
del chico con uno o más miembros de la familia nuclear. En algunos
casos, por ejemplo, el trastorno puede haberse iniciado por
conflictos con un padrastro o madrastra.
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