Índice
F80-89
Trastornos del desarrollo psicológico
Los trastornos incluidos en F80-F89
tienen en común las siguientes características:
a)
Comienzo siempre en la primera o segunda infancia.
b) Deterioro o retraso del desarrollo de las funciones
que están íntimamente relacionadas con la maduración biológica
del sistema nervioso central.
c) Curso estable que no se ve afectado por las remisiones
y recaídas que tienden a ser características de muchos
trastornos mentales.
En la mayoría de los casos las
funciones afectadas son el lenguaje, el rendimiento de las funciones
viso-espaciales o de coordinación de movimientos.
F80 Trastornos específicos del
desarrollo del habla y del lenguaje
En estos trastornos las pautas
normales de adquisición del lenguaje están alteradas desde estadios
tempranos-del desarrollo. Estos trastornos no son directamente
atribuibles ni a anomalías neurológicas o de los mecanismos del
lenguaje, ni a deterioros sensoriales, retraso mental o factores
ambientales. Aunque el niño pueda ser capaz de comprender y
comunicarse en ciertas situaciones muy familiares, más que en otras,
la capacidad de lenguaje es deficitaria en todas las circunstancias.
F80.0 Trastorno específico de la
pronunciación
Se trata de un trastorno específico
del desarrollo en el que la pronunciación de los fonemas por parte
del niño está a un nivel inferior al adecuado a su edad mental, pero
en el que el nivel es normal para el resto de las funciones del
lenguaje.
Pautas para el diagnóstico
La edad a la que se domina la
pronunciación de los fonemas y el orden del desarrollo de la
adquisición de los mismos, tiene variaciones individuales
considerables.
Desarrollo normal:
A los cuatro años de edad son normales errores en la pronunciación
de los fonemas, pero el niño es capaz de hacerse comprender
fácilmente por extraños. A los 6-7 años de edad ya se han adquirido
la mayor parte de los fonemas, aunque pueden persistir dificultades
para ciertas combinaciones de sonido, lo cual no implica problemas
para la comunicación. A los 11-12 años el dominio de casi todos los
fonemas es completo.
Desarrollo anormal:
Tiene lugar cuando el niño adquiere los fonemas de un modo retrasado
o desviado, lo que le lleva a pronunciar mal, con las consiguientes
dificultades para hacerse comprender. Se presentan omisiones,
distorsiones o sustituciones de los fonemas del habla e
inconsistencias en la pronunciación de sonidos coincidentes (por
ejemplo, el niño puede pronunciar correctamente fonemas en algunas
posiciones de palabras pero no en otras).
El diagnóstico debe hacerse
únicamente cuando la gravedad del trastorno de pronunciación excede
los límites normales teniendo en cuenta la edad mental del niño,
cuando la inteligencia no verbal está en un rango normal, cuando las
funciones del lenguaje expresivo y receptivo estén dentro de los
límites normales y, cuando las anomalías de la pronunciación no
puedan ser directamente atribuidas a una anomalía sensorial,
estructural o neurológica y cuando los fallos de la pronunciación
sean claramente anormales en el contexto de los usos coloquiales del
entorno socio-cultural del niño.
Incluye:
Trastorno del desarrollo de la articulación del lenguaje.
Trastorno funcional de la articulación del lenguaje.
Lambdacismo.
Dislalia.
Trastornos del desarrollo fonológico.
Excluye:
Trastornos de la articulación debidos a: Hendidura palatina y otras
anomalías fonatorias implicadas con el habla (Q35-Q38).
Apraxia (R48.2).
Disfasia o ataxia sin especificación (R47.0).
Pérdidas de audición (H90-H91).
Retraso mental (F70-F79).
Déficits de la articulación que acompañan a trastornos del
desarrollo de la expresión del lenguaje (F80.1).
Déficits de la articulación que acompañan a trastornos del
desarrollo de la recepción del lenguaje (F80.2).
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