Servicios
 
Enlaces


Psicología / Psicología del trabajo


Psicología del trabajo

Recursos humanos

Estrés laboral: el síndrome de estar quemado

Por Ana Muñoz

 

Página 2

 

3. Cinismo y crueldad o insensibilidad

 

En respuesta a esa sensación de prolongada inseguridad o vulnerabilidad, algunas personas consideran que sólo hay una cosa que pueden hacer: ponerse una pesada armadura. Desarrollan una actitud similar a "mira sólo por ti", "cúbrete las espaldas", "nadie va a venir a por mí". A corto plazo esta estrategia suele funcionar. Si te vuelves lo bastante abrasivo o desagradable, la gente comienza a evitarte. Pero este exterior duro puede convertirse finalmente en una pesada carga, una estrategia contraproducente que te haga daño a ti mismo. Te sientes amargado y resentido y empiezas a no gustarte a ti mismo.

 

Juan poseía una gran empresa de fontanería. Era una persona agradable que se dio cuenta de que sentía cada vez más amargura, con una actitud dura y hostil que lo asustaba. Se encontraba en una situación que tiraba de él en múltiples direcciones: obligaciones, favores, quejas, sobornos. Pero el principal problema de Juan era que que no sabía decir "no". Era el tipo de persona que no sabe establecer límites adecuados con los demás, que tiene problemas con las figuras de autoridad (tanto al ser ellos la autoridad como al interactuar con alguna). Son personas agradables, que tratan de complacer a todos y evitar todo conflicto. No desean herir los sentimientos de nadie y se sienten incómodos ante emociones como la ira o no saben expresar su frustración o descontento de una manera adecuada. Tratan de ser justos y serviciales y adaptarse, mientras que sienten un profundo rechazo cuando otros no son justos o serviciales con ellos.

 

Estas personas, a pesar de tener una gran cantidad de trabajo acumulado, no pueden decir no cuando alguien le añade aún más trabajo a su larga lista. Sin embargo, ser un jugador de equipo no significa que tengas que sacrificar tu integridad o salud. Hay otra opción: establecer límites realistas, establecer prioridades y fechas límite y negociar qué trabajo es más importante, en qué centrarás tu atención y en qué plazo (realista) lo terminarás antes de empezar con el siguiente. El burnout no es un indicativo de fracaso, sino de que una persona ha dado de sí más de lo que podía y debía dar.

 

Pero el burnout no sólo puede producir endurecimiento y amargura. Cuando el estrés comienza a dar lugar a frustración e ira, aparecen la suspicacia y la desconfianza conforme te atrincheras en tu armadura. Esto no sólo endurece tu actitud, sino que puede endurecer tus arterias también. Complicaciones cardiovasculares, tensión arterial alta, e incluso ataques cardiacos prematuros pueden sobrevenir. Por este motivo, a veces es preferible caer en la cuarta etapa antes que permanecer demasiado tiempo bullendo en la tercera. Por supuesto, palabras como "fracaso, impotencia y crisis" suenan bastante mal, pero una vez que tocas fondo no puedes ir más abajo y no hay más dirección que la de volver a subir.