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Psicología / Psicosomática


Reumatismo psicógeno

Por Ana Muñoz

 

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Síndrome cervicocraneal psicógeno

 

También llamado síndrome neurótico-cervical de Rallo, o síndrome cervicocefálico psicógeno. El síntoma principal consiste en un dolor en la nuca (nucalgia) que a menudo se extiende hacia la región occipital.

 

Otros síntomas que también pueden estar presentes son los siguientes:

 

  • Vértigos, con sensación de inseguridad o mareo, que pueden llegar a dificultar la marcha.

  • Zumbidos en los oídos y problemas de audición.

  • Molestias en la faringe al tragar.

  • Trastornos funcionales de la visión.

  • Parestesias (entumecimiento, adormecimiento, hormigueo) en las extremidades superiores.

 

Existe una relación entre los síntomas y los conflictos psíquicos, de manera que dichos síntomas desaparecen cuando desaparece el conflicto.

 

Se presenta sobre todo en mujeres entre 35 y 45 años con otros síntomas de carácter depresivo, que llevaría a incluir los síntomas cervicales como parte de una depresión somatomorfa.


No hay que confundir este trastornos con otros similares como la artrosis cervical o la insuficiencia vertebrobasilar. La diferencia consiste en que al realizar una radiografía en un caso de síndrome cervicocraneal no se encuentran más alteraciones que las que cabría esperar en función de la edad del paciente. Por otro lado, la causa de la insuficiencia vertebrobasilar es de tipo arteriosclerótica.

 

Dorsalgia benigna

 

Consiste en dolores localizados en la espalda, en la región interescapular (entre las "paletillas"), desde la parte baja del cuello hasta la cintura. A veces el dolor se extiende hasta la zona intercostal o el pecho. El dolor es variable, pudiendo presentarse como parestesias, quemazón.


 Es más frecuente en mujeres jóvenes, de 16 a 40 años, con profesiones que requieren cierta sobrecarga muscular y que precisan un grado de atención que puede provocar tensión nerviosa; por ejemplo, costureras, mecanógrafas, telefonistas, planchadoras, etc.


El dolor es persistente y aparece un problema psíquico acompañante.


Durante la exploración física se detecta una contractura muscular en la zona y dolor al presionar las vértebras dorsales, sobre todo desde la D3 a la D5.