El desarrollo prenatal
El embarazo
El nacimiento de un bebé supone un
cambio importante en la vida de sus padres. No es raro que, incluso
aunque se trate de un embarazo deseado, tanto la madre como el padre
sientan nerviosismo, inseguridad, dudas acerca de su capacidad para
ser padres, o se pregunten hasta qué punto el nuevo miembro de la
familia alterará sus vidas. Al mismo, tiempo suelen estar emocionados
y contentos.
La llegada del bebé cambia la
identidad de los padres, su estado emocional, la relación entre
ellos, con sus propios padres y con el resto del mundo de un modo
difícil de imaginar.
La madre siente la presencia física
del feto en su interior y no es raro que el padre presente también
los síntomas del embarazado, como náuseas, dolor de espalda o dolor
de cabeza. De este modo siente que participan de forma activa en el
embarazo.
Los padres se preguntan cómo será su
bebé, si será un niño o una niña y fantasean imaginando su forma de
ser y comportarse o a cual de los dos se parecerá. En
ocasiones, la madre tiene pesadillas en las que su bebé nace con
algún defecto.
Hacia el octavo mes, los padres son
conscientes del ciclo actividad-sueño de su bebé y de su
temperamento y se sienten unidos a él. Las relaciones con sus
propios padres suelen cambiar para mejor. Se sienten más
identificados con ellos, pues van a asumir los mismos roles que una
vez rechazaron. La pareja que espera un hijo suele sentir un nuevo
respeto hacia sus padres y tiende ver de forma positiva la paternidad.
No es raro que los futuros padres
quieran hacerlo mejor de lo que lo hicieron sus propios padres y se
activen en sus mentes recuerdos o sucesos del pasado. No quieren
cometer los errores de sus padres.
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