Psicología / Psicología infantil
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Psicología infantil
Psicología del desarrollo. Niñez temprana (3-6 años) |
Centros de preescolar: ¿cómo
deben ser?
Asistir a un centro de
preescolar puede ser de gran utilidad para un niño. En estos
centros los niños exploran un mundo diferente al de casa y
pueden elegir ente actividades que se ajustan a sus
capacidades y sus gustos. A través de esas actividades
experimentan el éxito que les da confianza y autoestima.
Un buen centro de preescolar aporta a los niños experiencias
que les permiten aprender haciendo cosas y divirtiéndose,
estimula sus sentidos a través del arte, la música y
materiales manejables como pintura, arcilla, madera, etc. y
los anima a hablar, crear y resolver problemas. Estas
actividades son la base del funcionamiento intelectual
avanzado.
Algunos padres insisten en
llevar a sus hijos a centros que se centran más en
actividades de tipo académico, como la lectura, la escritura
y las matemáticas. No obstante, los únicos niños que se
benefician de la educación temprana son los de familias con
escasos recursos. Para el resto, es preferible un centro de
preescolar más relajado, donde los niños jueguen y se
diviertan.
Los niños de centros
preescolares de tipo académico son más ansiosos a la hora de
realizar exámenes, menos creativos y con ideas más negativas
acerca del colegio y tienen más problemas de comportamiento.
En la adolescencia, muchos de estos niños pierden el interés
en la escuela y el aprendizaje y presentan más problemas
emocionales y sociales, como vandalismo y delincuencia.
Por tanto, un centro de preescolar debe ser un lugar que el
niño considere divertido y agradable, pues de ese modo
aprende a ver el aprendizaje y la escuela de un modo
positivo, y aprende a considerarse capaz y competente, al
verse expuesto a la realización de actividades en las que
tiene éxito.
Es cierto que a muchos niños de 5 años de edad y más
pequeños se les puede enseñar que dos y dos son cuatro, o
que a niños de nueve meses se les puede enseñar a reconocer
palabras impresas en tarjetas brillantes, pero a menos que
la motivación para hacer esto surja de ellos o que este tipo
de aprendizaje surja de forma natural de su experiencia, lo
mejor que puede hacer un niño de esta edad es jugar, que es
lo verdaderamente importante a esta edad para su desarrollo.