El síndrome de muerte súbita
El síndrome de muerte súbita consiste
en la muerte repentina e inesperada de un bebé antes de cumplir el
año de edad. Es la principal causa de muerte en niños entre el
primer mes y los 12 meses de edad. Es más frecuente entre los dos y
cuatro meses de edad y muy rara vez sucede antes de las tres semanas
o después de los 9 meses.
Aunque no está del todo claro cuál es
la causa de esta muerte repentina, se conocen algunos factores de
riesgo que la hacen más probable.
La muerte súbita es más probable en
bebés con bajo peso al nacer y en varones. Es más probable que la
madre sea una mujer joven, soltera y pobre, que haya recibido poco o
ningún cuidado prenatal, que haya estado enferma durante el
embarazo, que fume o utilice drogas o ambas cosas y que haya tenido
otro bebé menos de un año antes. También es más probable que el
padre sea joven.
Entre las causas se han sugerido las
siguientes:
-
La existencia de una anomalía
neurológica.
-
Dificultades en el control de la
respiración.
-
Consumo de tabaco por parte de
los padres.
Cómo evitar la muerte súbita
Estudios realizados en diversos
países sugieren que la muerte súbita puede estar relacionada con la
postura en que se coloca al bebé para dormir, siendo más probable la
muerte cuando se coloca boca abajo, tumbado sobre el pecho y el
vientre. Cuando a los niños se les pone a dormir de lado o sobre la
espalda, hay un descenso en las cifras de muerte súbita.
Por tanto, se recomienda que los
bebés sanos duerman boca arriba, tumbados sobre su espalda. Los
únicos bebés que deben dormir sobre su estómago son los prematuros
con problemas respiratorios, los que tengan problemas para tragar o
en las vías respiratorias altas o bebés con otros problemas
especiales.
Cuando los bebés pueden rodar por su
cuenta, ellos elegirán la postura que más les guste. Estos niños no
tendrán problemas si deciden dormir sobre su vientre, siempre que no
tengan elementos blandos como almohadas, mantas de lana o cobertores
que puedan asfixiarlos.
Se recomienda también que ambos
padres y el resto de las personas que estén al cuidado del bebé
dejen de fumar.
Se debe quitar las prendas de abrigo
a los niños cuando estén en un coche o en casa. Los niños deberán
tener descubierta la cara, el cuello y la frente, y deberá cubrirse
con menos ropa un bebé con fiebre.