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Psicología / Psicología infantil


Psicología infantil

Psicología del desarrollo. Infancia y primeros pasos (0-3 años)

El desarrollo del lenguaje

Por Ana Muñoz

 

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Factores que influyen en el desarrollo del lenguaje: genes, temperamento y ambiente

 

En el desarrollo del lenguaje existe una influencia genética, que puede apreciarse en la correlación que existe entre la inteligencia de los padres y la velocidad a la que sus hijos desarrollan sus habilidades de comunicación durante el primer año de vida.
 
El temperamento (que también puede ser innato) ejerce, a su vez, una influencia en el desarrollo del lenguaje de los infantes. Los niños que se interesan en otras personas, que son colaboradores y son felices a la edad de dos años, avanzan con mayor rapidez que los demás en su forma de expresarse y en su manera de responder a lo que otros les dicen. Los niños que se muestran extrovertidos atraen a más personas que desean hablar con ellos y que, de este modo, les brindan más oportunidades de comunicarse.
 
El comportamiento de las personas que rodean al niño también ejerce una influencia. Los padres y los adultos en general, suelen hablar a los niños con un lenguaje peculiar, dirigido especialmente a los bebés. Utilizan un tono más alto, usan oraciones cortas, hacen preguntas y repiten las palabras con frecuencia.
 
Este tipo de lenguaje dirigido al niño ayuda a los adultos y a los niños a establecer una relación, enseña a los niños a sostener una conversación, les enseña a utilizar nuevas palabras, construir frases y plantear ideas. Dado que los temas que se tratan son simples, los niños pueden emplear su conocimiento de temas familiares para ayudarse a establecer el significado de las palabras que escuchan.
 
En estudios realizados con gemelos se ha visto que los gemelos suelen hablar más tarde que los niños que nacen solos. Debido al exceso de trabajo que supone tener gemelos, las madres de estos niños les hablan con menos frecuencia, les prestan menos atención y sostienen conversaciones más cortas. Cuando les hablan a sus hijos, se centran más en indicarles lo que tienen que hacer, en vez de hacerles preguntas o comentarios. Este modo de hablar estimula menos la fluidez de los niños que el hecho de hacerles preguntas.
 
Otros estudios han encontrado que el objetivo que tenga el adulto que habla con el niño también es importante. Por ejemplo, si el adulto anima al niño a hablar en formas que van más allá del nivel de competencia del niño en ese momento, lo está motivando al nivel siguiente de destreza lingüística. Algunos investigadores sostienen que los niños hablan más pronto y mejor si escuchan un discurso más complejo en los adultos. De hecho, los niños descubren las reglas del lenguaje con más rapidez si escuchan frases complejas que usan dichas reglas con más frecuencia.