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Psicología / Psicología infantil


Psicología infantil

Educar a los hijos.

Cómo lograr que los niños dejen de hacer algo que no deben hacer

 

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La técnica de los avisos

 

La técnica que vamos a exponer a continuación te parecerá tan simple que no te creerás que pueda funcionar tan bien como funciona. Pero lo cierto es que así es. Se utiliza solamente para conseguir que los niños dejen de hacer algo, como tener un berrinche, pegar, romper cosas, etc. Se trata de comportamientos no demasiado graves, que puede decirse que forman parte del desarrollo normal de los niños y todos o casi todos incurren en ellos alguna vez. Para comportamientos más graves, puedes leer este artículo.
 
Puede utilizarse con niños de 2 a 12 años. La técnica es la siguiente: supongamos que tienes una niña de 4 años que comienza a llorar y gritar porque no le das las galletas que quiere antes de cenar. Entonces, manteniendo la calma en todo momento, levantas tu dedo índice y le dices. "Un aviso". Si es la primera vez que usas esta técnica, no sabrá a que te refieres, y seguirá con su berrinche. Esperas cinco segundos, levantas dos dedos y le dices: "Dos avisos". De nuevo esperas 5 segundos y, si sigue con el berrinche dices: "Tres avisos. 4 minutos en tu habitación". El castigo consistirá en un tiempo fuera, principalmente, aunque hablaremos de eso más adelante.
 
Cuando tu hijo/a haya aprendido lo que significan esos avisos, sabrá que al tercer aviso hay una consecuencia que no le va a gustar y que está en su mano evitarla; entonces dejará de portarse mal al primero o segundo aviso. Algunos niños lo harán prácticamente desde el principio. Otros te pondrán a prueba al principio y pasarán unos días antes de que la técnica funcione.
 
Para que esta técnica funcione es importante que la hagas exactamente como se describe. Es decir, sin hablar, y sin enfadarte o perder el control de tus emociones. Si después de decir "Un aviso" sigues hablando tratando de razonar, dando explicaciones, enfadándote, etc., la técnica no funcionará. Si todavía no sabe que un determinado comportamiento está mal, díselo una vez. Por ejemplo, si se pone de pie el el sofá sin quitarse los zapatos por primera vez y no sabe que eso está mal, dile que no se puede subir al sofá con los zapatos puestos porque se mancha, y que se los quite. Si no obedece, entonces no des más explicaciones, tan solo dile: "un aviso" y no digas ni una palabra más hasta pasados otros 5 segundos, cuando le das el segundo aviso. El tercer aviso va seguido siempre de castigo (tiempo fuera). Es importante que sigas esta regla de no hablar y no enfadarse, porque de lo contrario empezarás a discutir con tu hijo y eso te resta autoridad. Por ejemplo, si tu hija se empeña en comerse unas galletas justo antes de cenar, y le dices que no, te preguntará por qué. Entonces se lo explicas una vez: "no puedes comer galletas antes de cenar porque te quitarán el hambre". Entonces es probable que la niña se empeñe en discutir, trate de convencerte, etc., de modo que si no lo evitas, os veréis inmersos en una discusión en la que cada vez te enfadarás más y más hasta llegar a gritarle o pegarle. No dejes que te arrastre a una discusión. Si tú eres la autoridad, deben saber que con la autoridad no se discute, que hay normas que no se discuten, tan solo se obedecen. Por tanto, no discutas y simplemente dile: "Un aviso". Si no hace caso y se empeña en discutir para conseguir su galleta, dile: "Dos avisos". Y al llegar al tercer aviso, tiempo fuera.
 
Lo que realmente hace que esta técnica funciones es precisamente esa pausa y ese silencio tras los avisos, que le transmiten a los niños el mensaje de que ellos son los responsables de su conducta, de que está en sus manos evitar una consecuencia negativa.
 
Después del castigo debes olvidar lo sucedido. Nada de sermones, ni charlas, ni "espero que ahora te portes bien", ni nada de nada con relación al incidente o al castigo, excepto seguir con normalidad; a no ser que por algún motivo consideres importante hablar con él o ella de lo sucedido (por ejemplo, si intuyes que se está portando mal porque le pasa algo o tiene algún problema que le está haciendo sufrir, etc.). La mayoría de los niños vuelven del tiempo fuera habiendo olvidado lo sucedido, de modo que todo vuelve a la normalidad con rapidez.

 

Pero, ¿qué pasa si lo que está haciendo es demasiado malo como para permitir que pueda hacerlo dos veces mas, como golpear a alguien? En ese caso, dices directamente: "A tu cuarto". Si ya sabe por qué lo castigas no tienes que dar más explicaciones, ni siquiera aunque finja no saberlo y te diga, "pero ¿qué he hecho?" , pues esto es sólo un intento de discutir contigo.