Desarrollo social en la
infancia
Desde los primeros días de vida, los
bebés comienzan a llorar cuando escuchan llorar a otro bebé.
Durante los tres primeros meses de
vida, se interesan en otros bebés y les responden del mismo modo
como responden a sus madres: con miradas, arrullos o sonrisas.
Desde los seis meses de edad hasta el
año cada vez balbucean más con otro bebé y le sonríen y tocan más,
sobre todo si no los distrae la presencia de juguetes o de adultos.
Hacia el año de edad están menos
interesados en las personas, pues su objetivo principal es aprender
a caminar y manipular objetos. No obstante, esta fase no suele durar
mucho, pues muestran cada vez más interés en lo que hacen otros
niños.
En varios experimentos realizados con
niños entre 14 y 18 meses, los infantes observaron a otro niño
jugar. Los investigadores querían comprobar si después imitaban lo que veían. Dos o más días después, los
niños jugaron con el juguete en las formas en las que lo hizo el
niño que observaron más que los niños a quienes se les dio el mismo
juguete pero que no habían observado a ningún otro niño jugar con
él.
Esta capacidad para imitar sugiere
que incluso a esta temprana edad los niños pueden aprender uno de
otro.
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