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Desarrollo social en la infancia
Desde los primeros días de
vida, los bebés comienzan a llorar cuando escuchan llorar a
otro bebé.
En varios experimentos
realizados con niños entre 14 y 18 meses, los infantes
observaron a otro niño jugar. Los investigadores querían
comprobar si después imitaban lo que veían. Dos o más días
después, los niños jugaron con el juguete en las formas en
las que lo hizo el niño que observaron más que los niños a
quienes se les dio el mismo juguete pero que no habían
observado a ningún otro niño jugar con él.
Durante el seguro año, los infantes comprenden mejor las relaciones. Un niño de esta edad sabe cómo responder a otro niño que le ofrece un juguete. A los dos años también saben ajustar su comportamiento a la edad de sus compañeros. Por ejemplo, cuando se forma un grupo de niños de 2 años y niños de 18 meses, los más mayores hacen más esfuerzos para vincular a los demás en el juego. Cuando están solos con niños de su misma edad no necesitan el mismo esfuerzo porque están más capacitados socialmente. Por tanto, esta mezcla de edades parece favorecer el desarrollo social de los niños de ambas edades.
No obstante, algunas personas
son más sociables que otras. Esto parece ser en gran parte
un rasgo heredado, pero también se ve influenciado por el
ambiente. Por ejemplo, los niños sociables suelen tener
madres sociables de las que pueden aprender a relacionarse
con los demás. Los niños que pasan tiempo con otros niños
desde su infancia son más sociables que quienes pasan todo
el tiempo en casa.
Bibliografía: Diane E. Papalia; Sally Wendkos Olds. A child's world. Infancy through adolescence. McGraw-Hill.
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Comunidades:
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Hacia el año de edad están
menos interesados en las personas, pues su objetivo
principal es aprender a caminar y manipular objetos. No
obstante, esta fase no suele durar mucho, pues muestran cada
vez más interés en lo que hacen otros niños.