Psicología / Psicología infantil
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Psicología infantil
Psicología del desarrollo. Infancia y primeros pasos
(0-3 años) |
Desarrollo motor
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Los niños empiezan a moverse
mucho antes de nacer. En el útero materno patean, dan
volteretas, miran alrededor, sacuden sus brazos o se chupan
el pulgar. Estos movimientos son simples y están controlados
por la subcorteza cerebral. Alrededor del cuarto mes, los
infantes comienzan a hacer más movimientos deliberados.
Conforme se desarrolla su corteza cerebral, los bebés
comienzan a aumentar el control sobre diferentes partes de
su cuerpo. En cuanto aprenden una nueva habilidad, comienzan
a practicarla de forma repetitiva, lo cual les permite
mejorar la nueva habilidad. Por ejemplo, pueden tirar un
objeto al suelo y pedir a sus padres que se lo vuelvan a dar
para tirarlo de nuevo, y así una y otra vez hasta agotar a
los padres. No obstante, esta repetición es una parte
importante del aprendizaje, y la adquisición de una
habilidad es la base para la adquisición de una habilidad
más compleja después. Cuanto más practiquen, más pueden
explorar, y cuanto más exploren más pueden aprender.
Después de lograr control sobre los movimientos separados de
sus brazos, piernas, manos y pies, los niños podrán realizar
todos estos movimientos juntos para caminar.
Los niños no necesitan que nadie les enseñe a gatear o
caminar; solo necesitan un lugar para moverse y donde poder
actuar libremente. En cuanto su sistema nervioso, huesos y
músculos adquieren la madurez suficiente, los bebés son
capaces de caminar.
Los recién nacidos nacen con el reflejo del agarre. Si se
toca la palma de su mano con el dedo, ellos agarran con
fuerza el dedo. Alrededor de los tres meses, la mayoría de
los bebés pueden agarrar un objeto de un tamaño mediano,
como un sonajero, pero no pueden sostener un objeto pequeño.
Poco después, se pasan el objeto de una mano a otra y más
adelante sostienen objetos pequeños, aunque no los agarran.
Entre los 7 y 11 meses de edad, pueden usar los dedos como
pinzas para agarrar un objeto pequeño, como un guisante. A
los 14 meses, el bebé promedio puede construir una torre de
dos cubos y casi tres meses antes del tercer año, puede
copiar un círculo bastante bien.
Pasados los tres meses de
edad, el infante promedio comienza a rodar a propósito,
primero de adelante hacia atrás y luego de atrás hacia
delante. Puede sentarse sin apoyo antes del quinto o sexto
mes y puede sentarse sin ayuda dos meses después.
Al hablar del infante promedio no queremos decir que todos
los niños alcancen la habilidad mencionad a esa edad, sino
que el 50% la adquiere antes y el 50% restante la adquiere
más tarde.
Hacia el sexto mes, los bebés pueden desplazarse en formas
primitivas: acostados boca abajo se mueven impulsándose con
sus manos y pies; se desplazan mientras están sentados
mediante sacudidas; caminan colocando sobre el suelo manos y
pies o gatean, colocando sobre el suelo rodillas y manos.
Hacia el noveno o décimo mes, se desplazan bastante bien
usando esos medios.
Durante unos meses, practican la caminata agarrándose a los
muebles. Luego comienzan a dar sus primeros pasos sin ayuda,
sin ser aún capaces de quedarse parados de pie, dando
algunos pasos, cayendo y gateando después hasta volver a
levantarse. Poco después del primer año, los niños ya son
capaces de caminar bien.
Durante el segundo año, comienzan a subir escalones de uno
en uno. Antes de esto, son capaces de subir las escaleras
gateando, por lo que conviene colocar puertas protectoras
para evitar que se caigan por las escaleras. Mas adelante
aprenderán a bajar los escalones. En el segundo año, ya
podrán correr y saltar. A la edad de tres años, la mayoría
de los niños puede mantener el equilibrio sobre un pie
durante un instante y algunos comienzan a saltar sobre un
pie.
