
Las emociones en la niñez
temprana
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En un estudio se evaluó los niveles
que atraviesan los niños en el desarrollo de este tipo de emociones
(Harter, 1993). A niños entre 4 y 11 años se les contaron dos
historias diferentes: una en la que un niño tomada un dinero que se
le había dicho que no debía tocar, y otra en la que un niño
realizaba una difícil prueba de gimnasia. Los dos relatos se
presentaron de dos formas: cuando nadie veía al niño, y cuando se le
observaba. De este modo se hallaron diversos niveles de desarrollo
de las emociones de culpa y orgullo:
Nivel 1. Entre los
cuatro y los cinco años, los niños no mencionan que ellos o sus padres se sientan
orgullosos o culpables, tanto si se les observa como si no.
Nivel 2. Entre los cinco y los seis
años de edad, los niños ven que sus padres se sienten avergonzados u
orgullosos pero no mencionan que sientan esos sentimientos hacia
ellos mismos.
Nivel 3. Entre los seis y los siete
años, los niños dicen sentir vergüenza u orgullo, pero sólo si se
les observa.
Nivel 4. Entre los siete y los ocho
años, reconocen que incluso si nadie los ve se sienten avergonzados
u orgullosos de sí mismos. A esta edad parecen haber interiorizado
los estándares de vergüenza y orgullo.
Esta secuencia depende de cómo los
padres hayan transmitido los valores a los hijos. Un modo como
suelen aprender estos sentimientos es a través de la identificación
con sus padres, de modo que si los padres tienden a sentirse
avergonzados de manera excesiva y en múltiples situaciones, es
probable que los hijos también acaben haciéndolo.