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Psicología / Psicología infantil


Psicología infantil

Psicología del desarrollo. Infancia y primeros pasos (0-3 años)

Cómo influyen en los niños los centros de cuidado

 

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Desarrollo social

 

Los niños que pasan la mayor parte de su primer año de vida en centros de cuidado tienden a ser tanto o más sociables que los niños que están en casa, confían en sí mismos, tienen mejores logros y resuelven mejor los problemas. Estos niños se sienten mejor en situaciones nuevas, son menos tímidos y menos miedosos, tienen una mayor expresividad verbal y son más colaboradores.
 
Un estudio realizado con niños que ingresaron en centros de cuidado a una edad promedio de siete meses, encontró que entre los cinco y los ocho años de edad estos niños tenían más amigos y eran más afectuosos con ellos, tomaban parte en más actividades extraescolares y eran más asertivos.
 
Estos niños suelen ser también más desobedientes y menos amables con los adultos y a ser más autoritarios y agresivos con otros niños, hablar más fuerte y ser más bulliciosos. Esto puede ser debido a que estos niños son más independientes y desean seguir su propio camino, pero aún no tienen las habilidades para hacerlo adecuadamente.
 
 La persona que está al cuidado de los niños juega un papel muy importante. Cuando los niños en su etapa de los primeros pasos se sienten seguros con los maestros, más adelante son más sociables y menos agresivos, y cuando se llevan bien con sus maestros tienden a llevarse bien también con otros niños. En cambio, quienes a la edad de preescolar son más dependientes de sus maestros, son después más retraídos y agresivos. Por tanto, la relación entre maestro y niño es importante.

 

Desarrollo emocional

 

Algunas madres temen que si sus hijos permanecen mucho tiempo al cuidado de otras personas, el vínculo afectivo entre ella y su hijo se vea perjudicado. Sin embargo, el cuidado temprano de un niño no implica un riesgo por sí mismo, sino que sólo puede resultar perjudicial cuando dicho cuidado es de mala calidad y el ambiente familiar es deficiente.
 
En familias estables, cuando los niños reciben un cuidado de alta calidad en los centros, los resultados son buenos. En cambio, cuando la atención que reciben es inestable (por ejemplo, la persona que lo cuida cambia con frecuencia) o deficiente, existe mayor probabilidad de que estos niños eviten a sus madres y tengan problemas emocionales y sociales más tarde.
 
Las madres trabajadoras que son cálidas con sus hijos, los aceptan y son atentas con sus necesidades cuando se encuentran en casa, establecen vínculos afectivos seguros con sus hijos. Es decir, no importa que ella tenga que salir de casa para trabajar, sino que cuando esté en casa con su hijo esté realmente para él o ella, en vez de ignorarlo. Los estudios demuestran que la mayor parte de los niños cuyas madres salen a trabajar a tiempo completo, tienen un vínculo afectivo seguro con ella. No obstante, es posible que el trabajo y la separación de su hijo que conlleva, le genere un estrés que pueda interferir con el vínculo afectivo. Pero el trabajo en sí mismo no ejerce influencia alguna.
 
 En general, los estudios sugieren que las mujeres que deseen volver a trabajar después de haber estado un tiempo de baja laboral para cuidar de sus hijos, deberán volver al trabajo antes de que el niño tenga entre 4 y 6 meses de edad, o bien esperar hasta después del primer año.

 


Bibliografía: Diane E. Papalia; Sally Wendkos Olds. A child's world. Infancy through adolescence. McGraw-Hill.