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La competencia intelectual y social en la infancia

 

Los investigadores han encontrado diferencias individuales en los niños en su competencia social e intelectual. Estas diferencias están relacionadas con aspectos del ambiente en que se desarrolla el niño.

 

Los niños más competentes tienen más destrezas sociales, como solicitar y mantener la atención de los adultos en formas más aceptables, recurrir a los adultos cuando necesitan su ayuda o demostrar afecto u hostilidad. Además, se llevan bien con otros niños, están orgullosos de sus logros y desean actuar como adultos.  Así mismo, estos niños son más competentes a nivel cognitivo: utilizan bien el lenguaje, muestran un rango de capacidades intelectuales, pueden planear y realizar actividades complicadas y son capaces de prestar atención a una tarea sin perder conciencia de otra actividad que estuvieran haciendo antes.

 

Los niños poco competentes se muestran muy deficientes en todas esas características.

 

¿Qué hace que un niño sea más competente que otro? La respuesta parece estar en la crianza de los niños. Las principales diferencias se dieron en tres aspectos: la capacidad de los padres para diseñar el mundo del bebé, para servirle como "asesor", y para proporcionarle un equilibrio entre libertad y restricción (White, 1971, White, kaban, Attanucci, 1979).

 

Las madres de los niños más competentes diseñan un ambiente lleno de cosas interesantes para ver y tocar, están comunicadas con sus hijos, pero sin dedicarles su vida entera. Las que permanecían en casa dedicaban menos del 10% de su tiempo a interactuar con sus hijos, pero estaban siempre dispuestas a responder a una pregunta, nombrar un objeto o compartir un descubrimiento de sus hijos. Eran mujeres con energía, pacientes, tolerantes con el desorden y despreocupadas con los pequeños riesgos. Establecían límites razonables a la vez que mostraban amor a sus hijos. Cuando querían cambiar el comportamiento de sus hijos, distraían a los menores de un año y usaban una mezcla de distracción, cambio físico y palabras firmes con los más mayores. Estas mujeres tenían actitudes positivas hacia la vida y disfrutaban estando con sus hijos.

 

Las madres de los niños poco competentes son un grupo más diverso. Algunas se sentían abrumadas por la vida, llevaban hogares caóticos y estaban demasiado absortas en las riñas diarias como para dedicar tiempo a sus hijos. Otras les dedicaban demasiado tiempo: eran sobreprotectoras, estaban demasiado cerca, presionaban a sus hijos para que aprendieran y los hacían dependientes. Otras estaban físicamente presentes pero tenían poco contacto real, atendiendo a sus hijos a nivel material, pero dejándolos después en la cuna o el corralito.

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